Entrevista hecha por Jorge Plata

Jorge Plata (1988). Es autor/editor de sus propios libros y fundador del proyecto editorial Svarti Ediciones. Escribe para la revista Melí Meló e imparte clases de literatura mexicana contemporánea. Pueden encontrar su trabajo en Svartiediciones

¿Quién es Rodrigo Laguarda?

Captura de pantalla 2016-03-22 a las 13.03.47Rodrigo en un doctor de antropología y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Lo que lo hace especial en este sentido es que sus investigaciones siempre han girado en torno a la homosexualidad en México y cómo esta se pueda estudiar desde varios ámbitos. Su primer libro fue “Ser gay en la Ciudad de México, Lucha de representaciones y apropiación de una identidad, 1968 -1982”, el segundo “La calle de Amberes: Gay Street de la Ciudad de México”. También ha publicado varios artículos que abarcan este tema relacionado a la milicia, el fútbol, y ahora en el libro que estamos tratando la migración; “De Sur a Norte, chilangos gays en Toronto“, es un estudio de campo en dónde Rodrigo fue a entrevistar a un grupo de homosexuales que viven en la ciudad de Toronto, de esto y muchas otras cosas más platicamos en nuestra breve entrevista.

Rodrigo Laguarda (RL): Bueno tú editas Jorge, que conste que confío en tu albedrío.

Jorge Plata: Sí Rodrigo, no te preocupes, yo edito.

JP: Primero, ubiqué este libro tuyo ahora que estuvo disponible en la Feria del libro del palacio de minería, que se celebró a cabo hace poco. Justo cuando lo abrí me enteré que tú eras el que había hecho el ensayo de “El vampiro de la colonia, literatura e identidad gay en México”, y ese ensayo lo he estado buscando desde antes de que me tocara entrevistar a Luis Zapata, ¿ese ensayo dónde se publicó?

RL: En Takwá, revista de historia publicada por el CUCSH que forma parte de la Universidad de Guadalajara. En ese artículo yo me preguntaba e intenté responder por qué esa novela es considerada como el clásico de la literatura gay mexicana. Entonces rastreé lo que opinó la crítica en ese momento, y pues varias reseñas eran de escritores consagrados como Monsiváis, Joaquín Blanco, y más mostraron interés porque hubiera una novela así de ese estilo. Según por lo que pude averiguar esto pasó porque a finales de los 60’s se dieron los disturbios de StoneWall, que son reconocidos como el origen del movimiento TLGB. En los 70’s este progreso continuó en países menos desarrollados, democráticos, progresistas, liberales y México no fue la excepción. Hubo una gran apertura en el sexenio de López Portillo, existió una crisis debido al desarrollo petrolero, los turistas pusieron su mira para venir acá y pasársela bien además de sentir esta liberación por los prejuicios de sus propios lugares de residencia. Eso se sumó a una insistencia por parte del estado de volver a México un país más cosmopolita. Toda esta cultura gay que llegaba de otros países ayudaron para que la gente aquí se enterara de un submundo para el que la mayoría de los mexicanos era desconocido. En esa misma década fue cuando las primeras organizaciones psiquiátricas y la organización mundial de la salud dejaron de considerar la homosexualidad como una enfermedad. La novela de Luis Zapata revelaba mucho de lo que después yo pude cortejar que eran lugares que existían, como la antes conocida “esquina mágica” como lugar de ligue, en el cruce de Insurgentes y Aguascalientes.

JP: En este caso también este libro sería una excepción por cómo ha persistido su vida en el anaquel con reediciones anuales. ¿Qué otras obras literarias son del estilo?

RL: Hay varios autores que han escrito eso que consideramos “Literatura Gay”, está por ejemplo la de Manuel Puig, “El beso de la mujer araña”, la obra de José Joaquín Blanco o Jaime Baily, entre muchos otros, pero ninguno ha tenido el éxito de “El vampiro”, y es que “El vampiro” fue la primera que se tradujo al inglés. No es un referente principal ni siquiera en la gente que entrevisté en Toronto, porque para empezar aunque en México eran personas de un sector privilegiado en este país no leemos mucho en ningún sector o clase social. Por ahí alguno que otro sí me lo menciono porque es LA novela, si has leído alguna pues es esa.

JP: Y bueno así como esta obra literaria, ¿qué otros referentes en cine o música ampliaron este panorama sobre la comunidad gay en México?

RL: Pues a finales de los 70’s se dieron muchos obras, a escala global de tremendo avance para las libertades sociales, nos guste o no encabezado por Estados Unidos y también mayores libertades en europa y países escandinavos. En el caso mexicano había un régimen autoritario pero no era una dictadura militar; no hubo ya esa persecución tremenda que por mucho tiempo existió hacia los homosexuales. Fue una época bien interesante acá, en cuanto cine puedo recordar una película que estuvo semanas y semanas en cartelera dirigida por Arturo Ripstein titulada “El lugar sin límites” que además tenía un súper reparto, estaba Gonzalo Vega, Roberto Cobo, Lucha Villa y Carmen Salinas, estas dos siempre han apoyado a la apertura y la mayor tolerancia a la diversidad sexual. Esta película es del 77′ y “El vampiro de la colonia Roma” es de los 79′.

JP: Y en la música tenemos a…

RL: Juan Gabriel.

JP: Sí pero Juan Gabriel siempre se ha visto muy limitado en decir si es o no gay, ¿por qué?

RL: Mira, te voy a decir lo que pasa con Juan Gabriel. Él negaba que era homosexual a pesar de que todo mundo lo sabía (o bueno no todos, hay gente que no ve lo que nunca va a querer), hasta mi abuelita y mi tía sabían que es homosexual, y les gustaba Juan Gabriel. Decían que además de que cantaba bien, las canciones son muy buenas, tenía acciones muy buenas, como adoptar niños , impulsar el desarrollo de orfanatos, y grandes donaciones para causas nobles. Pero aunque Juan Gabriel no se había asumido como homosexual tenía esta canción muy famosa llamada “noa noa”. Salió en 1980, pero la canción permitía esta lectura para la gente que estaba familiarizado con el habla común entre los homosexuales de la época.

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JP: Bajo tus estudios, y el panorama amplio que tienes tanto social y cultural, ¿cómo definirías al gay mexicano?

RL: Identificarse como gay si te remite a una identidad global, independientemente de que sea de cualquier parte del mundo compartimos algo más y es que somos gays. Lo cual significa compartir en cierto grado la marginación y esta identidad imaginaria construida de lo que es un gay y por supuesto una orientación erótico-afectiva. Estereotipos que nos unen a todos, por ejemplo que somos más sensible que el hombre heterosexual, que somos más guapos que los heterosexuales, que tenemos mejor gusto en la moda.Y estos cánones repercuten de manera negativa hacia los mismos gays, si eres feo te va como en feria, si engordas la pagas tres veces, si envejeces pues no es un proceso que nos guste vivir porque se supone que somos lindos y preciosos para siempre jamás.

Aunque las cosas han cambiado hay todavía una muy importante reproducción de los roles de género llevado al plano homosexual. Por ejemplo quién es activo y quién es pasivo como si eso te definiera más que un rol sexual, y como si esos roles sexuales fueran completamente rígidos. Pero hay la cuestión de que si es el activo es el que toma las decisiones, es un poco el hombre dentro de la casa, o el homosexual menos homosexual. Son lugares comunes que funcionan también en la cabeza de los gays, si es pasivo es el que limpia la casa, tiene un trabajo que le permite ganar menos dinero que su pareja. Hay un estigma para quienes son penetrados en una relación sexual, es algo que pervive en muchos sentidos el quién se coge a quién. En el mundo del habla inglesa no es tan pronunciado esta discriminación como entre los hispanos. Eres soplanucas o eres muerdealmohadas. Esto viene de un trasfondo completamente misógino, pensar que al que penetran es inferior, como las mujeres.

JP: ¿Entonces existen más prejuicios aún entre los homosexuales que entre la gente que discrimina por color o raza?

RL: Yo diría que sí, prejuicios raciales, sociales, hay mucha importancia en lo visual. Evidentemente el mundo gay es promotor del verse bien, como el mundo de la moda. Al realzar o definir también lo que hace conscientemente o no es disuadir y discriminar a los que no siguen estas reglas del juego.

JP: Justo en tu libro mencionas como estos prejuicios se llevan aunque no estés en México, hay una parte en donde en el grupo de informantes que tienes de Toronto llega una persona que la describen como “prieta” y les da risa por que dice que viene de “residencial Neza“.

RL: Ah sí, esa es una de las cositas interesantes para mi gusto del libro “De sur a norte”. Allá nos discriminan a todos por ser hispanos, esto es interesante ya que al conocer a otros hispanos se dan cuentan de que los prejuicios que traen de sus países son muy parecidos. En serio compartir una lengua es algo importante en este mundo. Esto les ayudó y los abrió a querer conocer otros países de habla hispana ya que los mexicanos, tristemente, somos muy dados a solo mirar para el norte. Y empiezan a usar estas expresiones discriminatorias de argentinos o chilenos, respecto a sectores indígenas o color de piel. Aquí lo que pasa es que tenemos el mito del mestizaje, como de que todos somos la gran familia mexicana y partimos de Hernán Cortés y La malinche. En Argentina utilizan términos como “cabecita negra” o “morochito”. Ahí yo me cuestiono porque no tengo la solución, pero a lo mejor reírte de eso es como hacerlo evidente. En lugar de quedarme callado y hacer como que no escuché te estoy devolviendo el discurso de discriminación en tu contra con una sonrisa. Yo creo que no se puede prescindir de los chistes, ya que en este mundo con tanta carga social y terminologías funcionan como una válvula de escape. A mí una vez me preguntaron en un congreso si me ofenden los chistes de homosexuales para lo que respondí que no y que hasta me sabía unos muy buenos. Es bueno uno reírse de los propios prejuicios que padece.

JP: ¿Y te tocó escuchar por parte de los canadienses alguna palabra que usaran para discriminar a los gays latinos o hispanos? Porque de seguro debe de haber.

RL: Sí debe de haber pero no me tocó, pero sé por ejemplo que al canadiense que le gusten los asiaticos gays le dicen “rice queen”, o si le gustan los hispanos le dicen “bean queen”, entonces sí que existe este término para los que llegasen a involucrarse con personas de otras culturas. Con todo ese discurso multicultural que tiene Canadá yo sentí más grupos seleccionados a la hora de salir por la noche a los antros o bares gays. Eran como barreras invisibles difíciles de flanquear.

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JP: ¿Pero esto es completamente generacional? ¿Tú crees que hoy en día existen una mayor apertura hacia la orientación sexual en México?

688RL: Por supuesto, mira yo tengo 42 años, si tú me hubieras dicho a los 25 años de edad que los gays y lesbianas se iban a poder casar por lo civil en esta ciudad yo no te lo hubiera creído. Una calle como la calle de Amberes o la zona rosa cuando yo empecé a salir me hubiera sido impensable. Chavos y chavas, bisexuales, trans que caminen de la mano, se den besos en la calle, delante de la policía. Claro que hay odio y crímenes por homofobia aquí y en el resto del mundo pero te diré algo más, he visto este tipo demostraciones de afecto en Puebla, en Zacatecas, en Cuernavaca, enfrente de las catedrales del centro de las ciudades. Yo hubiera querido vivir eso más joven. Cuando hice el trabajo de campo en la calle de Amberes les decía a los chavos que antes no existía una calle así y decían “¿¡Cómo!? ¿Entonces a dónde iban?” Les sorprende y eso que fue hace nada. Yo creo que dentro de todos los desastres que existen en nuestro país la historia en cuanto la conquista de espacios y permisividad hacia la diversidad sexual y en específico de los gays ha sido de éxito contundente.

JP: Sobre la legalidad de adoptar hijos entre parejas gay ¿cuál es tu posición? porque a mí me toca discutir cada tanto con mi mamá sobre este tema ya que ella está abnegada de que esta situación sea normal.

RL: Entiendo. Todos hemos crecido en esta sociedad llena de prejuicios. Yo no podría aceptar que no tengo prejuicios o que no tengo comportamientos homofóbicos, ya que eso sería una completa mentira. Trato de no ser clasista ni racista lo cual ya es mucho en este mundo (no por aplaudirme), es algo que es progresivo y va cambiando con las generaciones. Ese debate de la adopción pasa hasta dentro de la comunidad gay, muchos opinan que no deberíamos de tener esa opción porque quién sabe qué les vaya a pasar a los niños, hablando desde la ignorancia y el temor fundamental en el que se piensa que una pareja gay por fuerzas mayores va a criar a una persona para que también sea gay o lesbiana. Cosa que es absurda, porque si eso fuera cierto yo sería heterosexual porque mis papás son heterosexuales. Los que adoptan es porque de veras quieren ser papás, lo que es una buena noticia, porque no están obligados ni es el paso que nadie espera que den. A mí estos prejuicios como los de tu madre me hubieran causado más indignación antes que ahora, yo creo que por la edad, no es que ahora esté a favor, pero lo entiendo. Me interesaría más tener un diálogo con una persona que piense así que un enfrentamiento.

JP: De tu libro lo que sí me quedó mucha duda es que nos das esta perspectiva del gay mexicano y lo que le han aportado en Canadá como sociedad, institución, segundo hogar, etcétera. Pero a mí me gustaría saber desde tu perspectiva qué es lo que el gay mexicano aporta a Canadá.

RL: Su trabajo. Si los contratan es porque tienen calidad y se preparan, esforzándose más que los canadienses. Pasa al revés que en México donde tenemos esta cosa llamada malinchismo. Aquí los angloamericanos son aceptados más que los mexicanos en el trabajo. Allá lo normal es que si tienen que elegir entre dos perfiles equiparables eligen al canadiense. Y bueno le aportan esa chispa a la ciudad. En los antros son los que bailan y los reyes de la pista, se preocupan por su vecino y actúan como lo hacemos aquí. En otros países si te mueres se dan cuenta a los tres meses y porque huele mal.

JP: ¿Qué tanto dudaste el seguir viviendo en México después de esta investigación?

RL: Bueno eso nadie me lo había preguntado, en ninguna presentación aunque sí siento que está presente en el libro. Pero la verdad es que yo nunca me quise ir de México, aquí me he preparado y estudiado hasta el post-doctorado. La gente me auguraba que no iba a conseguir trabajo pero aquí me tienes, trabajando en el Instituto Mora. Te confieso que cuando estaba allá llegó un momento en el que me hice tan amigo de mi grupo de estudio que lo dudé. Había una parte de mí que agarraba cositas de trabajo, o en el antro me sentía raro de no vivir en ese lugar. Pero si ellos con trabajo aguantan uno de sus inviernos yo menos hubiera podido.

JP: Por último, ¿de qué va a tratar tu próximo libro?

RL: Estoy trabajando con calma en mi cuarto libro. Es un libro que compara desde el análisis del discurso a cuatro periódicos de distribución nacional sobre su perspectiva en la marcha del orgullo gay. Ya tengo todo el material de información y ahora estoy leyendo algunas cosas para organizarlo y bajarlo. Trato de escribir para el mayor número posible y no sólo para académicos, tratando de iluminar algo que sea de interés para mucha gente.

Pueden conseguir “De sur a Norte. Chilangos gays en Toronto” y otros libros publicados por Rodrigo Laguarda en Ghandi y Fondo de cultura.