Tanto en Estados Unidos como México, aún hay una brecha entre el doctor y el paciente LGBT, como falta de confianza para externar dudas por el temor de recibir algún prejuicio.

Recientemente, una encuesta elaborada por Bespoke Surgical en Estados Unidos, reveló que cuando un paciente LGBT+ acude con su médico, omite detalles sobre su sexualidad, normalmente por que al doctor sólo le interesa los datos de cuáles son tus alergias, el historial de salud familiar, y anteriores cirugías, pero NO tu orientación sexual.

A pesar de que hay mucha más aceptación del tema, el paciente LGBT también enfrenta con temor acudir al doctor en caso de alguna sintomatología por alguna Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS), ignorándola en muchos casos, logrando que esto se complique hasta que el tratamiento llega demasiado tarde. Aún, se tiene miedo de externar dudas al doctor por temor de enfrentar algún prejuicio o discriminación.

De acuerdo a la encuesta, sólo el 47 % de los pacientes acuden con su doctor manifestando el tipo de relación en el que se encuentra, con el fin de mantener un chequeo de salud específico y organizado. El 40 % han platicado del uso y la protección del PrEP, mientras que el 22 % hablan de sus encuentros sexuales, con personas del mismo sexo. El 28.7 % la frecuencia de alguna actividad sexual, y ya, el 4 % de los fetiches que se practican. Si el sexo es placentero o no disfrutable para el paciente, se habla un 25 % de los casos, y hasta consejos para un mejor desempeño sexual, un 6 %.

En México, estos datos, deben de variar de una forma menor. El junio del año pasado, el doctor José Narro Robles presentó el Protocolo para el Acceso sin Discriminación a la Prestación de Servicios de Atención Médica de las Personas Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual (LGBTTTI), así como las Guías de Atención Específicas que derivan del mismo. Pero a pesar de esto, aún nos hemos enfrentado a discriminaciones.

A pesar de esto, debemos acercarnos a nuestro médico de más confianza. Sobre todo si nuestra vida sexual es muy activa o se ejercen fetiches que puedan poner en riesgo nuestro bienestar. Lo mejor es, disfrutarlos tranquilamente, sabiendo que tienes a la mano un sistema médico que te apoye en ciertos casos o dudas.