Llevas un tiempo considerable asistiendo, pero han pasado los meses y no hay avances en el gym. El peso se mantiene igual, tu cuerpo no tiene cambios e incluso has ganado más grasa. ¿Qué sucede? ¿Qué está pasando?

Hay una serie de cosas que hacemos de manera habitual que impiden que avances en el gym, detalles mínimos que marcan grandes cambios.

NO TIENES UN PLAN

No tener un plan para el éxito es tener un plan para el fracaso. Y en realidad, esto es muy común. ¿Cuántas veces has ido al gimnasio sin la menor idea de qué vas a hacer? Planifica de la mano con tu entrenador qué vas a hacer. Plantea metas y traza una estrategia y síguela hasta que consigas la meta.

NO ENTRENAS

¿Qué falta?
¿Qué falta?

Asistes al gimnasio pero no entrenas. Llegas, haces check-in, eliges tu playlist, pasas al baño, te cambias, platicas con alguien, te haces un selfie y te retiras. Porque ya se te hizo tarde y en realidad no hiciste nada. Sí, hay muchos casos así, tal vez no tan extremos, pero existen. Entonces, cuando vayas al gimnasio ve a entrenar, no pierdas el tiempo, ve con el firme objetivo de realizar todo lo que planificaste, terminar y retirarte.

FUGAS DE ATENCIÓN

Esto tiene que ver con el punto anterior. Cuando entrenas debes estar enfocado a lo que estás haciendo, toda tu atención debe estar dirigida al ejercicio que estás ejecutando. Si tu mente está enfocada podrá dirigir a tu cuerpo, podrás controlar tu respiración en sincronía con el movimiento. Pero ¿qué pasa cuando hay distractores? (alguien que quiere platicar, tu teléfono móvil, Facebook, Twitter, etc.). Pierdes continuidad, ritmo, concentración y entonces no terminarás de hacer lo que estás haciendo. Mi recomendación es que trates de mantener todo distractor bajo control, pon en modo avión tu celular para evitar distractores por tus redes sociales, evita platicar y/o habla lo necesario, carga tu playlist con anticipación, ponte tus audífonos y haz tuyo el gimnasio. Cero distracciones.

PARAS CUANDO SIENTES DOLOR

La frase “no pain no gain” (si no duele, no sirve) es una de las máximas verdaderas del entrenamiento. El dolor es un mecanismo normal que tu cuerpo manda cuando estás desgarrando un músculo (sí, el entrenamiento a final de cuentas es una lesión) y el músculo debe desgarrarse para crecer. Si paras al mínimo halo de dolor no estarás estimulando a tus músculos para crecer, así que respira y si sientes dolor, continúa, no pares y termina tus repeticiones. Aquí la única excepción es si el origen del dolor es por una lesión o porque estás haciendo mal un ejercicio y te estás lastimando, EN ESTE CASO SI DEBES PARAR.

NO TERMINAS

¿Qué sobra?
¿Qué sobra?

Seguramente en infinidad de veces a mitad de tu rutina te has preguntado mientras mueres de cansancio “¿Qué hago aquí?”. A mí me ha pasado. Sin embargo, es en ese momento cuando más fuerte debo ser, porque es ahí donde radica la disciplina. Hacer lo que quieres hacer o hacer lo que debes hacer. Si perteneces al grupo de gente que no termina su rutina o la hace a medias entonces estarás perdiéndote los beneficios de un programa de entrenamiento diseñado para un objetivo. Entonces, ponte como objetivo terminar en su totalidad toda tu rutina, si paras que sea para tomar un poco de agua, descansar un poco para subir un poco más el peso pero no dejes las cosas a medias.

LLEVAS HACIENDO LA MISMA RUTINA HACE MESES

Hay personas que viven haciendo la misma rutina durante meses. Quizá porque ya la dominaron, porque no les demanda un esfuerzo adicional o simplemente porque están en una zona de confort. En el post anterior te hablaba sobre la importancia de retar constantemente a tu cuerpo. Cambia tu rutina cada 4-6 semanas cómo máximo, ponte nuevas metas, nuevos ejercicios, nuevos pesos. Pero cambia.

Espero que esta información te haya servido de ayuda, toma lo que te sea útil y desecha lo que no. Si te funcionó házmelo saber vía Instagram y Twitter.

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