¿Qué secuelas tienen las terapias de conversión? / Foto: Medical XPress

Las terapias de conversión o terapias correctivas son una de las pesadillas más fuertes de la comunidad LGBT+. Pero ¿cuáles son sus secuelas?

Autoridades gubernamentales, académicos, investigadores y OSC están de acuerdo: las terapias de conversión no sirven y pueden llegar a hacer daños irreparables. Pero no nos crean a nosotros, créanle al doctor en Psicoanálisis Jonathan Silva Miranda.

Este es un tema que tanto a nosotros en Homosensual como a muchos de nuestros lectores les preocupa mucho. Este es un mal que nos ha venido persiguiendo durante décadas. Por eso nos acercamos a Jonathan, para que, con su opinión experta, nos platicara un poco sobre esto.

Empecemos entendiendo lo básico

Jonathan dice que la sexualidad se refiere más a un proceso de vida, a la forma como nos vivimos erótica y afectivamente. En ese sentido, la sexualidad sí puede cambiar a la largo de la vida. Solo que esta sexualidad estará acotada por diversos componentes que determinan la manera de vivirse, como la orientación sexual, la identidad de género y las preferencias. La sexualidad puede modificarse, evolucionar. Durante la vida no experimentaremos siempre las mismas formas de placer, habrá etapas para diferentes cosas y experiencias. De esta forma la sexualidad puede cambiar, mas no la orientación sexual, por ejemplo.

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Hay muchos caminos, pero las terapias de conversión no es uno de ellos. / Foto: AAR

¿Qué son las terapias de conversión?

La terapia correctiva es una terapia sin fundamentos científicos que argumenta poder cambiar la orientación sexual de alguna persona, dando un estatuto conductual o patológico a la sexualidad. Jonathan opina que no respetar la diversidad sexual es una situación sumamente grave que atenta fuertemente contra los derechos de cualquier persona:

Me alegra que en varios países estén legislando en contra de estas personas que venden métodos basados en tortura. Me parece, también, que tenemos que exigir que México se una a los países que no permiten este tipo de estafas.

Algunos padres mandan a sus hijos a estas terapias porque no aceptan la orientación sexual de sus hijos o hijas. Porque sus hijos o hijas no se comportan como ellos quieren o como la sociedad dicta. Jonathan quiere decirle a estos padres que al tratar de imponer una forma de vida no están escuchando a sus hijos, sus deseos, sino que los están alejando y no reconociendo como individuos.

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No obstante, hay quienes asisten a estos tratamientos voluntariamente…

Esto debido a que es muy difícil aceptar que la orientación sexual no es lo que se espera de uno. Hay países donde ser homosexual hoy en día está penado por la ley. Jonathan dice que quien decide someterse a un proceso de esta naturaleza por voluntad propia quizá se siente profundamente desesperado y sin opciones.

Pero desea que esas personas sepan que no están solos o solas. Afortunadamente en el momento histórico que vivimos existen personas, héroes, que dedican su vida a que la comunidad LGBT+ no solo sea reconocida, sino que también se garanticen todos los derechos para este grupo. Necesitan hablar y tener grupos de apoyo antes de tomar este tipo de decisiones.

Los efectos emocionales, afectivos y sociales que viven las personas que asisten a estas terapias pueden ser muy profundos

Jonathan nos explicó que hay estudios que revelan que estas terapias, al utilizar métodos aversivos y de extinción de conducta, se convierten en experiencias traumáticas. Esto puede devenir en sintomatologías parecidas al síndrome de estrés post traumático, como alguien que acudió a la guerra o vivió un desastre natural devastador. Los niveles de ansiedad se exacerban provocando periodos de insomnio, irritabilidad y malestar crónico. Además están las secuelas físicas que pudieran llegar a tener por tratamientos extremos que utilizan métodos que implican dolor corporal.

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Algunas terapias de conversión incluso usan la electricidad para torturar y modificar conductas, pero nunca cambiarán la orientación sexual. / Foto: Vox

En algunas personas, estos efectos pueden repararse. Pero existen historias documentadas de gente que fue obligada a recibir estas “terapias” de conversión que tienen secuelas irremediables tanto físicas como emocionales.

Por eso, en Homosensual exigimos a las autoridades que escuchen estos gritos de auxilio. Rogamos a la sociedad y a los padres de personas con una sexualidad distinta que no hablen con charlatanes. Nosotros podemos referirlos con expertos en estos temas con credenciales reales. Si la persona que lee esta nota está en una “terapia” de estas, debes saber que no te va a ayudar o cambiar, debes interrumpirla de inmediato. Si fuiste a estas “terapias”, debes acercarte a un psicólogo o psiquiatra, de preferencia con tu familia, para que los oriente, verifique que no hay secuelas, y tratarlas si las hay.

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¿Y ustedes qué opinan de estas “terapias” y de las personas que las apoyan? ¿Qué le dirían a los padres que quieren enviar a sus hijos a ellas o a las personas que consideran someterse a ellas, o que ya lo hicieron?