Durante la primera mitad del siglo XX, los homosexuales eran detenidos por cometer faltas a la moral. / Foto: Mediateca INAH

Una serie de fotografías del INAH retratan la forma de vida de los homosexuales en el Palacio de Lecumberri durante el siglo XX.

Basta mencionar «Palacio de Lecumberri» o «Palacio Negro» para imaginarnos una vida precaria, desolación, violaciones, torturas o asesinatos. Así se tornó la existencia dentro de las siete crujías que conformaban la penitenciaría más grande de Latinoamérica a principios del siglo XX. Esta cárcel podía albergar hasta mil presos, considerados los delincuentes más peligrosos de la época.

Una de sus crujías (la «J») estaba destinada para las personas detenidas por delitos ambiguos. ¿Cuáles? Llevar un estilo de vida «escandaloso» y cometer «faltas a la moral» en una sociedad altamente conservadora. ¿Quiénes eran estos delincuentes? Nada más y nada menos que los homosexuales que se sentían orgullosos de serlo y expresarlo abiertamente.

Homosexuales presos conversan en una celda. / Foto: Mediateca INAH

J de «jotos»

Los homosexuales eran conocidos entre los presos como «jotos», uno de los tantos términos despectivos que se emplean para los gays. ¡Como si no hubieran sido suficientes los señalamientos de una sociedad que no aceptaba la diversidad sexual o los actos discriminatorios que sufrían durante su detención!

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Sin embargo, nada de esto detuvo a estos presos para expresar con orgullo su orientación sexual. Una serie de fotografías del acervo de la Mediateca del INAH muestra el atrevimiento y la valentía de estas personas para posar frente a la cámara. No importaba si se encontraban en las oficinas del Ministerio Público o al interior del Palacio de Lecumberri.

Homosexuales en los patios de la cárcel de Lecumberri. / Foto: Mediateca INAH
Presos en la entrada de una prisión / Foto: Mediateca INAH
Homosexuales presos en los patios de la prisión de Lecumberri. / Foto: Mediateca INAH
Homosexual detenido en una comisaría. / Foto: Mediateca INAH
Gays en una oficina / Foto: Mediateca INAH
Hombre homosexual detenido en una oficina del Ministerio público. / Foto: Mediateca INAH
Hombre vestido de mujer posa para retrato en la penitenciaría. / Foto: Mediateca INAH

En nuestro país la homosexualidad no es condenada y no es un motivo para terminar en prisión. Sin embargo, la intolerancia hacia lo diferente sigue siendo la «prisión» de muchos que aún no tienen la oportunidad de expresar su orgullo.

¿Te habías imaginado la vida gay en el siglo pasado?

Con información de Noticieros Televisa, Cultura Colectiva y Relatos e Historias

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