Alfred Douglas fue el amante del escritor Oscar Wilde. / Foto: Muy Historia

Alfred Douglas fue el amante del escritor Oscar Wilde. Ninguno de los dos se imaginó que su relación traería graves consecuencias a sus vidas.

¿Quién no conoce o por lo menos ha escuchado hablar de Oscar Wilde? El escritor irlandés del siglo XIX es famoso por ser autor de grandes obras como El fantasma de Canterville, El crimen de Lord Arthur Savile o el polémico El retrato de Dorian Gray.

Además de ser considerado el segundo escritor más importante del Reino Unido (solo después de William Shakespeare), también es mundialmente famoso por su relación con el escritor Alfred Douglas, también conocido como Bosie.

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Nadie vaticinó todos los problemas que Alfred le ocasionaría al «supremo genio de la corte» (como calificó José Emilio Pacheco a Oscar Wilde). ¿Qué clase de relación había entre los dos hombres como para llevar a la ruina total al admirado escritor? Ambos eran homosexuales y mantenían una relación sentimental secreta. Pero ¿por qué su amigo y amante sería el responsable de la condena —no solo de prisión— que pagaría Wilde hasta su muerte?

En el seno de una familia disfuncional

Alfred Douglas nació en octubre de 1870 (cuando Oscar Wilde ya tenía 16 años). Fue el tercer hijo de John Sholto Douglas, noveno marqués de Queensberry —y creador de las reglas del boxeo moderno—, y de Sibyl Montgomery. Su infancia no sería del todo agradable. Su padre tenía un gran gusto por la caza, las carreras de caballos, el boxeo y las mujeres. Fue esto último lo que ocasionaría la separación del matrimonio Doglas-Montgomery. Después de la separación, John se casó con una adolescente que lo acusó de «impotencia, malformación congénita y frigidez».

Crecer en el seno de una familia adinerada le permitió a Douglas estudiar en Winchester College y en Magdalen College (perteneciente a la Universidad de Oxford). Según sus propias cartas, en esta institución casi el 90% de los estudiantes «eran homosexuales abiertos y practicantes». Además del dinero, Douglas poseía un gran atractivo físico.

La belleza de Alfred Douglas cautivó al famoso escritor. / Foto: Poeticous

Un amor «secreto»

Fue en 1891, durante una reunión organizada por Oscar, cuando el poeta Lionel Johnson le presentó a Alfred. La destreza mental y el amplio conocimiento de Wilde fueron suficientes para cautivar a Douglas. Por su parte, el famoso escritor se fijo en el atractivo y la juventud de Bosie. Pese a que Wilde llevaba siete años casado con Constance Lloyd y tenía dos hijos (Cyril y Vyvyan), entabló una íntima relación con Alfred, basada principalmente en cenas, viajes, regalos y cartas… muchas cartas. Sin embargo, nunca «consumaron» su amor. Así lo dejó de manifiesto Bosie en una de sus cartas, donde aclaró que nunca tuvieron intenciones de tener sexo:

«La sodomía no tuvo lugar jamás entre nosotros, ni fue nunca intentada, ni se nos pasó siquiera por las mentes. Wilde se condujo conmigo como los muchachos mayores se suelen conducir con los más jóvenes en el colegio».

Tal era el amor que Oscar Wilde le tenía a Alfred Douglas, que los protagonistas de sus más grandes obras están basados en él y en su relación. Por ejemplo, en la comedia La importancia de llamarse Ernesto, y en las obras de teatro Una mujer sin importancia, Un marido ideal y El abanico de Lady Windermere. No obstante, Alfred no tardó en demostrar su verdadero ser: era vanidoso, derrochador, caprichoso e imprudente.

Deshacerse del problema

Alfred nunca tuvo una buena relación con su padre, John Douglas. Uno de sus principales objetivos era alcanzar fama y riqueza para deshacerse de su progenitor. Las diferencias entre ambos aumentaron cuando John sospechó de la relación homosexual entre su hijo y Oscar. Para la mala suerte de todos, el hijo mayor de John, Francis Douglas, murió durante una partida de caza en 1894. Aunque las autoridades determinaron que fue una muerte accidental, muchos aseguraban que se trató de un suicidio o de un asesinato.

John Douglas señaló a Archibald Primrose, conde de Rosebery, como principal sospechoso de la muerte de su hijo. Especialmente, porque se dio a conocer una relación sentimental entre Archibald y Francis Douglas. Para vengar la muerte de su hijo, John decidió desquitarse con Oscar Wilde por actos «indecentes».

En innumerables veces, el marqués de Queensberry trató de sabotear las representaciones de las obras de teatro de Oscar Wilde. Sin embargo, siempre fracasaron sus intentos. A través de diversas cartas, John le advirtió a su hijo alejarse del escritor, pues tenía intención de denunciarlo ante las autoridades. Ante la negativa de Alfred, recorrió diversos lugares que la pareja frecuentaba y amenazó a los locatarios si permitían a los dos hombres «exhibirse» en público.

Oscar Wilde en compañía de Alfred Douglas / Foto: Medium

Como última amenaza, John Douglas envió una carta al club social que Oscar frecuentaba. En la tarjeta podía leerse «For O. W. posing as a somdomite [sic]» (Para Oscar Wilde, que alardea de somdomita [sic]). Alfred vio la oportunidad para deshacerse finalmente de su odiado padre: convenció a Oscar Wilde de demandarlo por calumnias.

Un plan fallido

Aunque esto marcó el final de John Douglas, ni Oscar ni su amante imaginaron el plan que el marqués de Queensberry había tramado tiempo antes. Contrató a muchas personas —entre ellos, trabajadores sexuales que habían estado con Oscar— para que declararan en contra de él. Además, se leyeron diversas cartas de la pareja en las que se manifestaban su amor. En una de esas, Alfred había escrito: «Soy el amor que no puede decir su nombre».

Wilde fue condenado por actos indecentes. Sin embargo, rápidamente salió de prisión gracias a que Percy, hermano de Alfred, pagó la fianza. Las tragedias para el escritor apenas empezaban: sus amigos más cercanos y empresarios le negaron cualquier ayuda; y Constance, su esposa, huyó a Francia en compañía de sus dos hijos. Oscar nunca más volvería a verlos. Desafortunadamente, Oscar fue acusado dos veces más, lo que terminaría en definitiva con su prodigiosa vida. Recibió una condena de dos años a trabajos forzados, a la humillación pública y a la pérdida de su obra y pertenencias.

Oscar Wilde sufriría un golpe más mientras permanecía en la prisión de Reading: la muerte de su madre. Fue entonces cuando aceptó que sus desgracias eran producto de su amor por Bosie. A través de su carta De profundis, Oscar le confesó a Alfred todos sus pesares:

«Tras larga y vana espera, me decido a escribirte por tu bien y por el mío. Me desagrada pensar que he pasado dos largos años de encarcelamiento sin recibir jamás una línea tuya, ni siquiera noticias o al menos un recado, excepto aquellos que me causaron dolor.
Nuestra desdichada y lamentable amistad terminó para mí en la ruina y en la infamia pública. Sin embargo el recuerdo de nuestro antiguo afecto me acompaña a menudo y me resulta muy triste la idea de que odio, amargura y desprecio deban ocupar para siempre el sitio que en mi corazón perteneció una vez al amor».

La película «Wilde» retrata la vida de Oscar Wilde y Alfred Douglas. / Foto: The Guardian

En medio de la miseria

En 1897, Oscar Wilde salió de prisión. Y volvió a reencontrarse con su examante Bosie en Nápoles, donde vivieron algunos meses. Sin embargo, la relación no volvió a ser como apenas algunos años antes. Lejos de sus amigos, de su esposa, de su amante, y en medio de una gran miseria, Wilde murió en noviembre de 1900 en París. Alfred Douglas asumió los gastos del entierro del escritor irlandés.

Tras la muerte de Wilde, Douglas se convirtió al catolicismo y se casó con la poetisa Olive Custance. El matrimonio tuvo un hijo llamado Raymond, quien pasó casi toda su vida en un hospital psiquiátrico. Dedicado a mal gastar el poco dinero que le quedaba, Alfred Douglas murió en Londres en 1945, cuando finalizaba la Segunda Guerra Mundial.

Y tú, querido Homosensual ¿conocías la historia del amante de Oscar Wilde?

Con información de Código Nuevo y Letras Libres