Los encuentros sexuales clandestinos se pueden entender mejor gracias a esta adquisición del museo austriaco. / Foto: Gayety

La nueva adquisición que presentó este museo dejó a más de uno sorprendido. El objeto expone la clandestinidad de los encuentros sexuales que tenían los hombres gays en épocas donde era aún más difícil ser homosexual.

Dejen de correr en círculos porque ya los exhibieron, Homosensuales… El Western Australian Museum, en Perth, Australia, hizo algo que sorprendió pero gustó a muchos. Dicho museo decidió aceptar para su colección una peculiar donación realizada por el activista gay Neil Buckley. Se trata de una puerta con el famoso glory hole, un hoyo que puede estar en paredes o puertas para que un individuo ‘meta a su amiguito’ para ‘visitar’ al vecino de al lado.

Así luce una puerta que fue parte de los encuentros sexuales clandestinos de una época de persecuciones hacia los LGBT+. Esta fue donada por Neil Buckley al museo. / Foto: WA

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¿Qué hace una puerta con un glory hole en un museo?

Los glory holes (hoyos gloriosos) no son algo nuevo, y llevan tanto tiempo de existir que esta puerta fue aceptada para estar en el museo australiano. La puerta fue rescatada en 1997. Esta se encontraba en los baños de un estacionamiento ubicado en una autopista. Neil logró rescatarla y conservarla antes de que los baños fueran demolidos poco tiempo después.

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En esa época, ser diferente era más peligroso, por eso los hombres gays recurrían a la clandestinidad y, detrás de una puerta, era como podían tener encuentros sexuales o conocer a alguien que tenía su misma orientación sexual. Así lo percibe Neil, quien afirmó:

Estoy seguro de que esta exhibición traerá muchos buenos recuerdos para muchos de los hombres que utilizaron esta cultura como una forma de conocer a otros hombres homosexuales para formar una amistad, una asociación, un encuentro íntimo.

Alex Coles, director ejecutivo del Western Australian Museum, asegura que el mensaje de Neil es el mismo que comparte el museo. Coles hace énfasis en que estos espacios —el museo— son lugares en los que se puede explorar temas que pueden ser controvertidos, polémicos e incluso conflictivos, siempre y cuando se presenten de manera responsable y mesurada “y, con suerte, sin rencor”.

¡Homosensual, ni se les ocurra agarrar las puertas que encuentren! Ya los vi queriendo conservarlas para vendérselas al Soumaya en unos años.

Con información de Gayety.

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