NO fueron años mejores, solo fueron distintos

—Guillermo Osorno

¡Hola #Homosensuales! Esta semana me he propuesto retomar la sección de literatura en nuestro blog, que si bien no hemos abandonado, le urge contenido nuevo.

En Julio del 2014, Guillermo Osorno presentaba la obra literaria: Tengo que morir todas las noches. Osorno es editor, escritor y periodista. En la actualidad escribe columnas para El Universal y máspormás, presta voz para el programa de radio Crónicas de la Ciudad y es el Director General de Horizontal. Fue director editorial de Gatopardo durante ocho años y justamente realizando su labor para Gatopardo, en 2004; durante la búsqueda de un reportaje, se encontró con la historia de Henri Donnadieu: un francés establecido en la Ciudad de México que huyó de la injusticia de su país en 1976. Ya instalado en México, Henri y un grupo de amigos decidieron fundar El Nueve, el primer bar gay en la Ciudad de México ubicado en la Zona Rosa; tan icónico que aún hoy se le recuerda como el Studio 54 —un legendario club neoyorquino— mexicano.

Nueve-26
Foto: Pedro Meyer

Las noches en El Nueve estaban plagadas de personajes famosos, intelectuales, escritores y artistas que gestaron el movimiento cultural gay en la ciudad de México que gestaron la ideología de la comunidad LGBT en la ciudad. Este bar, en palabras de Donnadieu (sí, aún vive) era un lugar “bohemio-nice”* que comenzó como un lugar muy exclusivo que se popularizó más tarde. Henri, un bon vivant de la época, consideraba la Zona (Rosa) culturalmente muy activa en la que se aglomeraban los personajes más importantes de la ciudad y fungía como el núcleo del que todas las tendencias, la moda y las expresiones artísticas que sentaron las bases para la comunidad gay en México.

Pero hablemos del libro. Tengo que morir todas las noches, es una narrativa periodística que explora las calles alrededor de El Nueve. Venas y arterias de la ciudad por las que comenzó a correr la sangre cultural y globalizadora de un México que hasta entonces había permanecido adormecido en el sueño político de crecimiento económico y social durante 30 años. Nadie se imaginaba la serie de cambios en la escena política que cambiarían la historia de México y particularmente de la capital. En esta obra convergen precisamente esas dos historias, la de la escena pública plagada de los escándalos de las familias ricas y los políticos y la contracultura de los travestis y #Homosensuales (que en aquel entonces no lo sabían, pero ya lo eran) cuyo objetivo era democratizar la cultura y diversificar las costumbres del mexicano.

Personajes de la talla de María Félix, Pita Amor, AlaskaMauricio Garcés o Xóchitl (una travesti que dominaba la escena gay y se codeaba con la clase política) se dan cita en esta obra. El Nueve, no solo fue el primer bar gay reconocido en la ciudad, pues se acostumbraba a que el colectivo LGBT se conglomerara en lugares clandestinos y aún a esa fecha, estas reuniones eran dispersadas. Pero este lugar que impulsó el rock y la escena cultural que hoy es tan rica en el D.F., no solo reunía grandes personalidades; además dio a luz al rock mexicano y a nombres como Café Tacvba y La Maldita Vencidad que de hecho inauguró el lugar.

Henri y 'Las Kitsch Company'
Henri y ‘Las Kitsch Company’

Durante los quince años de historia que se cuentan en este libro, nuestro país se ve envuelto en una terrible crisis económica y social, también ocurre el terremoto en el ’85 y los primeros casos de SIDA en México y una homofobia fehaciente promovida por —adivinen quién— la Iglesia Católica. Y Tengo que morir todas las noches es un título que se adecua a la perfección a todas estas vivencias de Henri, sus amigos con los que fundó y los personajes que se reunían ahí y que enfrentaron a un México que por un lado se contagiaba de la corriente neoliberalista y por el otro era aplastado por la decadencia del PRI, ya para 1980. Durante quince años (1974 a 1989), este lugar vio nacer a una sociedad civil impulsada por el colectivo LGBT, cansado del repudio. El propio escritor encontró aquí un refugio y una casa para la cultura gay en ascenso que vio en las expresiones musicales y literarias principalmente, un móvil para transportar los nuevos ideales que buscaban eliminar todos esos prejuicios no solo sobre la sexualidad, sino sobre el clasismo y la represión tan agobiante que vivían.

"El Chivo" Lubezki. Sí, el Director de Fotografía de "Birdman" y "Gravity".
“El Chivo” Lubezki. Sí, el Director de Fotografía de “Birdman” y “Gravity”. Foto: Pedro Meyer

Es una obra maravillosa y fascinante a la que quizá no te sentirás tan atraído al principio pues muchos de los nombres mencionados no te serán familiares, pero nada que una búsqueda rápida en internet no solucione. Conforme avances entre las páginas, te sentirás cada vez más atraído por el glamour de las noches de cócteles y performance. Será como una clase de historia muy entretenida que te traerá un poco de nostalgia de la vieja calle de Londres y sus famosos lugares. No es una novela, pues no hay un solo dejo de ficción; es una crónica de lo que significó para toda una generación y de las voces progresistas que dieron el impulso que hacía falta para iniciar una nueva revolución artística e ideológica.

Walter Schmidt, editor de la revista Sonido y Enrique Monge
Walter Schmidt, editor de la revista Sonido y Enrique Monge. Foto: Pedro Meyer

Déjate conquistar por El Nueve y admira dentro de sus muros la herencia cultural que hoy puedes disfrutar en la ciudad. Esta es la historia no contada de la sociedad mexicana, una historia llena de cambios y algunos malos episodios cuyos momentos más vibrantes y más eclécticos no se vivieron en las grandes oficinas ni en los recintos donde se reúnen los de cuello blanco, sino en ambientes mucho más relajados, entre cigarrillos, extravagantes atuendos y copas entre amigos.

Gracias por leerme. Si tienen alguna sugerencia o comentario, los espero en mi Twitter