El escritor Hugh Brewster ha recolectado memorias de los pasajeros del Titanic. / Foto: NatGeo

Han pasado más de cien años del famoso naufragio. Y en todo ese tiempo, pocas personas han hablado sobre los homosexuales en el Titanic.

La mañana del 15 de abril de 1912 el mundo despertaba con una terrible noticia. El barco más grande y lujoso de todos los tiempos se hundió en su viaje inaugural. Conocido como «el insumergible», el Titanic cubriría la ruta de Southampton, Inglaterra a Nueva York, Estados Unidos. Sin embargo, nunca llegaría a su destino. A las 23:40 del 14 de abril, el trasatlántico se estrelló contra un iceberg a 600 km de las costas de Terranova, Canadá.

De las 2223 personas que iban a bordo, 1514 murieron. Por la cantidad de fallecidos, el hundimiento del Titanic es considerado uno de los mayores naufragios en la historia de la humanidad. Gracias a los libros, al cine y a la televisión, hoy conocemos un sinfín de historias de personas que perecieron en la tragedia o de sobrevivientes. Pero hay un grupo de personas del que no se ha hablado tanto: los homosexuales en el Titanic.

Por tal motivo, el historiador y escritor canadiense Hugh Brewster colaboró con el investigador Robert Ballard para buscar las «memorias» de las personas que abordaron el famoso barco. Muchos de ellos no volverían a pisar tierra firme. En su libro El final de unas vidas doradas (de la editorial Lumen), recolecta las historias de los viajeros. En especial, la de un par de hombres cuya correspondencia revela una relación sentimental a bordo del trasatlántico.

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Archibald Butt y Francis Millet

Fotografías de Archibald Butt y Francis Millet / Imagen: Especial

Francis Millter fue un artista y periodista estadounidense; pese a que era casado y tenía tres hijos, mantenía ocultamente relaciones con otros hombres. Por su parte, Archibald Butt fue un ayudante militar de los presidentes norteamericanos Theodore Roosevelt y William Howard Taft. Ambos se conocerían gracias al presidente Howard.

Con el objetivo de recuperarse de unos problemas de salud, Archibald realizaría un viaje por diversas ciudades de Europa. Por sugerencia de William Howard, Francis acompañó a Butt durante el viaje de seis semanas. Los amigos recorrieron las ciudades de Nápoles, Gibraltar, Venecia y Roma. A principios de abril de 1912 se separarían brevemente: Millet viajó a Francia y Butt a Berlín. Ambos se reunirían en Southampton para abordar el Titanic y regresar a América. Los amigos compartieron la misma habitación.

Según Hugh Brewster, Archibald era «como un dandy al que le gustaba la moda, las compras de antigüedades y la compañía de numerosas conocidas». Aunque no existe evidencia de la homosexualidad de Butt, el autor del libro asegura que él sabía del riesgo que enfrentaba política y militarmente si hacía pública su orientación sexual y la supuesta relación que mantuvo con Francis.

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Por su parte, Millet había enviado cartas homoeróticas a su amigo y poeta Charles Warren Stoddard. Durante una parada del Titanic en Queenstown (hoy conocida como Cobh, Irlanda), Francis mandó una carta al poeta donde aseguró que a bordo del trasatlántico había «un buen número de “nuestra gente”». Además, señalaba a la homosexualidad como parte de su «personalidad». En otra carta dirigida a Charles, indicó que durante su viaje por Venecia, los amigos habían mantenido relaciones sexuales.

Fotografía del posible iceberg con el que chocó el Titanic. / Foto: Noticias24

La noche del hundimiento

Ninguno de los dos hombres sobrevivió al naufragio. Según el libro de Hugh, algunos testimonios afirmaron ver a Archibald en el salón de fumadores, sin hacer el intento por salvarse. Su cuerpo nunca fue encontrado. Después de la tragedia, el presidente Howard afirmó que Butt «murió como un soldado y caballero»:

Pero hasta que partió supe recién lo mucho que significaba para mí.

El cuerpo de Francis Millet fue el 249 en ser rescatado del océano por el barco CS Mackay-Bennett. Sus restos fueron colocados en el cementerio de East Bridgewater, Massachusetts.

A más de cien años del naufragio, el Titanic sigue revelando muchos secretos.

Con información de El Mundo, Huffpost y Ambiente G

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