Las mujeres que iniciaron los primeros movimientos lésbicos / Foto: Reddit

Gracias a los movimientos lésbicos, las mujeres tienen un lugar en nuestra sociedad tras haber luchado décadas por su voto, su salario o contra del acoso.

No obstante, todavía debemos seguir peleando todos y todas con más unión que nunca. El primero esos movimientos lésbicos comenzó hace un tiempo. Las manifestaciones sociales, culturales y políticas de los chicos gays han acaparado los reflectores en la historia de nuestra comunidad.

Edward Carpenter lo hizo en 1895 con su panfleto Amor homogéneo y su lugar en la sociedad. También lo hizo la primera revista para homosexuales Der Eigene un año después. Y Magnus Hirschfeld más tarde con su Comité Científico Humanitario el año siguiente (el cual tuvo una historia muy peculiar con los nazis).

¿Pero y los movimientos lésbicos dónde quedan?

El primero de estos movimientos lésbicos nos lo trajo Anna Rüling (Theodora Anna Sprüngli). Fue una periodista alemana de clase media aparentemente común y corriente. Pero un día se puso las pilas para que ella y otras como ella pudieran ser ellas mismas, sin la represión de una sociedad machista. En 1904, Anna dio el discurso “¿Qué interés tiene el movimiento de las mujeres en resolver el problema homosexual?”. Lo hizo en la reunión anual del comité que les mencioné antes, en Berlín. Así, convocó a las feministas y a las lesbianas a pelear junto con los hombres gays que ya estaban organizados con el fin de borrar al patriarcado.

El primero de estos movimientos lésbicos fue en Berlín, 1904 / Foto: Commons

Su familia conservadora la envió a una escuela de señoritas a aprender música y la presionó para que fuera una buena esposa. Pero ella sabía que casarse con un hombre la haría miserable a ella y a cualquier otra lesbiana (y cualquier otro hombre homosexual). Su discurso político obviamente provocó que mucha gente se persignara. No fue la primera mujer en salir del clóset ni la primera que habló sobre lesbianas. Pero sí se considera la primera activista lesbiana que puso el tema sobre la mesa públicamente.

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Su intención no tuvo los resultados que esperaba

Anna no pudo unir a los movimientos lésbicos y de mujeres heterosexuales. No convenció a las activistas de que consideraran la causa lésbica como parte de la causa feminista:

“Si consideramos todas las contribuciones que las mujeres homosexuales han hecho por el movimiento feminista, uno se sorprendería que sus organizaciones grandes e influyentes no han levantado un dedo para obtener justicia en el Estado y en la sociedad por un número nada pequeño de sus miembros [lesbianas].”

Anna consideraba a los homosexuales un tercer género, distinto a los hombres y las mujeres. Pensaba que las lesbianas eran más razonables que las mujeres heterosexuales. También más objetivas, enérgicas y determinadas que la mujer femenina. Las puso en el mismo lugar que un hombre promedio, lo que las haría más aptas para la vida profesional. Después siguió haciendo apariciones activistas en otros movimientos lésbicos y feministas, publicando cuentos cortos sobre lesbianas y textos sobre los derechos de las mujeres, y desarrollando su carrera periodística hasta su muerte.

Una lesbiana contemporánea fue Johanna Elberskirchen

Johanna fue otra organizadora de movimientos lésbicos / Foto: Pinterest

Fue una lesbiana escritora y feminista alemana que defendió a las mujeres (sobre todo su sexualidad, salud y derechos reproductivos). En sus publicaciones en revistas y sus libros buscó proteger a las y los homosexuales. Gracias a los pasos de mujeres como Anna y Johanna, en los años 20 se publicó la primera revista lésbica, Die Freundin (La Novia).

Esta revista pionera fue relativamente popular durante algunos años gracias a sus cuentos y sus posturas educativas y políticas. Informaba sobre lugares de reunión para mujeres, eventos y publicaba anuncios personales para encuentros. Todo esto para empezar a generar una cultura de mujeres lesbianas en la capital europea. Desafortunadamente, después de estos esfuerzos, nuestra comunidad tuvo que dar muchos pasos atrás con lo que le hicieron durante la Segunda Guerra Mundial.

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Y hoy…

Pero hoy somos muchos los y las activistas que seguimos avanzando orgullosos. Por ejemplo, Anna estaría particularmente contenta de ver a mujeres como Mariela Castro, hija de Raúl. Gracias al legado de estas guerreras, ella hoy defiende nuestra causa a capa y espada. Mariela, como diputada, ha dedicado mucho tiempo a impulsar el matrimonio igualitario y eliminar la homofobia en Cuba, aprovechando la reforma a la constitución.

Y en los movimientos lésbicos de hoy, Mariela Castro / Foto: Aristegui Noticias

Ser feminista no se trata de darle privilegios a las mujeres, ni es solamente un trabajo de mujeres. Se trata de luchar contra el machismo que afecta a todas las mujeres, lesbianas o no, y también a todas las minorías sexuales por considerarlas inferiores a la idea del hombre heterosexual.

¿Qué piensan sobre lo que hacen Anna o Mariela? ¿Creen que estos movimientos lésbicos son necesarios y están bien llevados? ¿Qué hace falta?

Con información de Martín, Gabriel J. Quiérete mucho, 2017.