Los homosexuales fueron el grupo más denigrado durante la Segunda Guerra Mundial. / Foto: El Diario

Hablar de la Segunda Guerra Mundial es pensar en la persecución contra los judíos; sin embargo, los homosexuales fueron uno de grupo que más sufrió y uno de los más olvidados.

¿Qué pasaba con los homosexuales durante la Segunda Guerra Mundial? Bruno Chávez, especialista en temas del Holocausto del Museo Memoria y Tolerancia, habló en entrevista exclusiva con Homosensual acerca de la vida que llevaron los homosexuales en Europa previo y durante la Segunda Guerra Mundial.

Estilo de vida en Berlín

Durante la conformación de la Democrática República de Weimar (hoy Alemania) después de la Primera Guerra Mundial, se da una apertura en materia moral y civil, principalmente en las grandes ciudades como Berlín. A pesar de la existencia del párrafo 175 del Código Penal alemán—que prohibía los actos sexuales entre personas del mismo género, especialmente hombres—, los homosexuales gozaban de libertad de expresión.

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De hecho, Berlín fue considerada como la capital del homosexualismo europeo; incluso existía el turismo mundial para dar a conocer el estilo de vida gay que se tenía en la capital alemana.

En dicha ciudad existían publicaciones impresas dirigidas al público homosexual —gays y lesbianas—, que ayudaban a tener una vida abierta e inteligente dentro de la República de Weimar. Un ejemplo de ello fue la revista La Novia, dirigida a las lesbianas, cuya última publicación fue en 1935.

“Eldorado”, famoso bar homosexual en Berlín, previo a la Segunda Guerra Mundial. / Imagen: Wikipedia

Los homosexuales tenían la libertad de abrir establecimientos como bares y de llevar una vida pública totalmente abierta. Por ejemplo, era común ver a hombres travestidos por las calles.

Magnus Hirschfeld, director del Centro de Estudios para la Sexualidad —médico judío, abiertamente homosexual— escribió 253 tratados sobre sexualidad, destruidos en 1933 por los nazis durante una quema de libros.

Inicio de las persecuciones

Según el especialista Bruno Chávez, Adolfo Hitler “no era homofóbico”. Y uno de sus más cercanos colaboradores, Ernst Röhm, líder de la SA, era abiertamente homosexual.

No obstante, Heinrich Himmler —abiertamente homofóbico— sí tenía diferencias con Röhm. Himmler, líder de la SS, tenía intenciones de absorber a la SA. Sin embargo, Röhm y su grupo de paramilitares eran muy populares.

En 1934, Himmler y Joseph Goebbels le hacen creer a Hitler que Röhm estaba organizando un “golpe de estado”. Para evitarlo, Hitler provocó un enfrentamiento entre la SA y la SS, conocido como “la noche de los cuchillos largos”, en el que Röhm es apresado y asesinado por orden de Himmler, haciendo creer que fue un suicidio.

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Röhm (tercero de izquierda a derecha) era uno de los aliados más cercanos a Hitler. / Imagen: SobreHistoria

En 1935, tras la unificación de la SA con la SS y la modificación al párrafo 175 —que ahora penalizaba cualquier acto homosexual—, inició la persecución masiva contra los homosexuales.

Los nazis consideraban a los judíos y gitanos como razas inferiores, a los discapacitados como una carga para el país y a los homosexuales infractores de tres leyes: violación al párrafo 175, atentado contra el estado ario —por tener capacidad de reproducirse, pero no hacerlo por ser gay— y “burlarse” del Estado al rechazar las “alternativas” que ofrecía para dejar de ser homosexual (conocidos como ejercicios de remasculinización).

La vida en los campos de concentración

Los homosexuales —identificados con un triángulo rosa— formaban el grupo más denigrado en los campos de concentración.

Dentro de los campos había barracas especiales para gitanos y para homosexuales, de modo que no tenían contacto con otro grupo de prisioneros, pues los nazis creían que los homosexuales estaban siempre pendientes de la sexualidad —necesidad de masturbarse o de tener relaciones sexuales—; además, pensaban que la homosexualidad era contagiosa.

Pese a esto, el especialista Bruno Chávez asegura que existen testimonios afirmando que los nazis que llevaban mucho tiempo en las barracas desahogaban sus deseos sexuales con los prisioneros “guapos”, a quienes les disminuían las torturas.

Por su parte, las mujeres lesbianas no solían ser perseguidas, ya que los nazis consideraban que al violarlas quedarían embarazadas, contribuyendo al aumento de la tasa de natalidad alemana. De hecho, los nazis consideraban al sexo femenino como inferior.

Los únicos dos motivos por los que las mujeres lesbianas eran enviadas a los campos de concentración eran: ser intelectuales y asociales; es decir, estaban en contra del régimen nazi.

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Cientos de homosexuales murieron en los campos de concentración por las deplorables condiciones en las que vivían y por las torturas a las que eran sometidos. / Imagen: Sputnik

Los nazis usaron a los homosexuales para realizar varios experimentos científicos

Uno de los experimentos realizadas con personas homosexuales fue llevado a cabo por el endocrinólogo danés, Carl Vaernet, quien afirmaba tener la cura para la homosexualidad a través de una glándula. El experimento consistía en colocar una glándula en la ingle, liberando una hormona sexual masculina artificial.

Cabe mencionar que todos los experimentos causaban enfermedad, mutilación, y hasta muerte, y no generaron ningún conocimiento científico.

El terror no solo lo vivían los homosexuales dentro de los campos: sus familias eran sometidas a juicios y eran consideradas responsables, obligadas a hacer una reparación moral al Estado.

Después de la liberación de los campos de concentración, varios homosexuales fueron llevados a prisión porque las leyes —como el artículo 175— siguieron vigentes por muchos años más.

A 74 años de la liberación

El 27 de enero se realizó una ceremonia para recordar a las víctimas del holocausto en Auschwitz. / Foto: RT

El 27 de enero de 1945, más de 7600 prisioneros fueron liberados del campo de concentración de Auschwitz por tropas soviéticas, quienes declaraban que eran “liberados del dominio alemán”.

Para recordar el hecho, el domingo 27 de enero se llevó a cabo un acto conmemorativo en el excampo de concentración, donde los sobrevivientes compartieron sus experiencias y visiones con los invitados. Posteriormente, todos los asistentes encendieron velas en memoria de las víctimas y rezaron.

Y tú, querido homosensual, ¿sabías esto? Conocer la historia es indispensable para no cometer los errores del pasado y para seguir en la lucha por nuestros derechos.

Agradecemos a Bruno Chávez, especialista en temas del Holocausto del Museo Memoria y Tolerancia, por su apoyo en la realización de este artículo.