Típico, antes de una primera cita o de una entrevista de trabajo, buscamos en Google o en Facebook el nombre de la persona que vamos a encontrar sin armas. Ordenamos un producto por internet y subimos selfies a nuestras redes sociales. ¿Pero hay un límite para la información en línea? ¿Cuáles son las consecuencias? Justo ese es el punto de Privacidad.

Esta obra de teatro, en el Teatro Insurgentes de la Ciudad de México, nos hace enfrentarnos a las enormes desventajas que trae consigo la nueva era tecnológica. Privacidad es precisamente el balde de agua fría que muchos necesitamos para descubrir hasta qué punto la vida privada que hacemos pública (intencionalmente o sin saberlo) puede llegar.

Diego Luna en Privacidad

Diego Luna (no necesito recordarles que, tras películas como Y Tu Mamá También, su carrera ha ido como pirotecnia al cielo gracias a su trabajo en Rogue One: A Star Wars Story, Milk y mucho más) se codea en el escenario con magníficos actores, y además con el público de una forma muy… peculiar. Aunque en la pantalla siempre es brillante, verlo en un escenario (como en el de Cada Vez Nos Despedimos Mejor) es diferente, magnífico, enérgico y sobre todo, personal. Este artista genera una atmósfera amigable y cómoda, algo difícil de obtener si no es en persona; y al experimentarlo de esta forma íntima, el público comprende que la fama no le llegó sola, sino gracias a su carisma y talento.

Su personaje un día se enfrenta a un desafío romántico que poco a poco va desencadenando una serie de catástrofes debido a las malas decisiones que la desesperación y la incertidumbre provocan. Psicólogos, especialistas en tecnología y hasta su propia madre lo orillan a iniciar un viaje para dar vuelta a la página, lo que le traerá resultados inesperados y una lección difícil de aprender para él y para quienes nos sentamos en las butacas.

¿Cuál es el límite?

Tinder, declaraciones de amor, Amazon, stalkers, Twitter, teorías de conspiración, Edward Snowden, personajes LGBT, Uber, bandejas de entrada y salida, Apple y derechos legales… esta obra tiene todo lo que cualquiera con un smartphone necesita saber. Prepárense para reír, sorprenderse, y sobre todo, reflexionar sobre lo que cada uno de nosotros hace, lo que somos capaces de lograr, lo que hacemos sin darnos cuenta, y lo que otros pueden hacer con nosotros en el mundo virtual. “Nadie está a salvo” cuando se trata de lo que no sabemos de la red.

Pero no les quiero echar a perder la obra, solamente les recomiendo que esperen algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados al escuchar la tercera llamada.

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