El filme estará presente durante todo agosto en Cine Tonalá de Bogotá y del 17 al 20 del mismo mes en el festival Diverso Cinema de Cartagena.

La historia de Nico (Guillermo Pfening), actor argentino con éxito televisivo local que, tras una abrupta ruptura con Martín (Rafael Ferro), productor de la serie en la que trabajaba y hombre de familia que presenta a Nico como su primo, abandona todo y viaja a Nueva York persiguiendo un proyecto de película que no se concreta y donde comparte un reducido apartamento, atiende un bar, roba mercancía de un supermercado con cámaras no vigiladas (perfecta analogía del título), y termina por cuidar, primero como favor, finalmente como labor, al bebé de su amiga Andrea (Elena Roger) tiene varios mensajes para darnos.

Del amor, el rechazo, y la auto exclusión, no solo de quien lo hirió sino de su país, el tercer filme de Julia Solomonoff presenta una película de aspecto ligero pero profunda sensibilidad que me ha dejado tres conclusiones:

Auto-reconocerse: no importa el destino, sino el camino

Aunque el desarraigo, la soledad y la identidad atraviesan toda la película, la temática de Nadie nos Mira parece más específica: la huida ante un desengaño amoroso, la dependencia de un único proyecto y el estado de fragilidad vital.

La relación con su amiga Andrea, quien termina contratándolo de niñero mientras lo persuade de no ceder ante los constantes llamados de Martín pidiéndole que vuelva a la serie, como la mayoría de las relaciones que formará Nico, es donde el filme hace brillar la honestidad brutal, el orgullo ciego y la angustia incontrolable de nuestro protagonista.

Esos sencillos detalles son los que enriquecen la historia. Cada una de las relaciones que entabla Nico, con su amiga o su soberbio marido, el bebé, que le brinda un sentido de pertenencia y posesión, con su compañera de habitación, con los amoríos casuales, con Martín que aún le interesa, con las otras niñeras, nos hace vivir los sentimientos del protagonista.

La migración: un caldo de posibilidades

El tratamiento particular de la migración que hace Julia Solomonoff, poniendo el foco en esa vida gay y su entorno, llena de contradicciones el lugar común del migrante: alguien de clase baja intentando tocar el ‘American Dream’; presenta a alguien que en Latinoamérica viviría cómodamente y pertenecería a una elite artística, pero que en Nueva York rebusca una vida por lo menos discutible. Es argentino, pero lo rechazan de los castings porque no da con el prototipo de perfil latino con su cabello rubio y tez caucásica.

Nadie nos mira habla de ese tipo de personajes dentro de una clase media acomodada, tambaleante, que no da cobijo a quienes quedan excluidos; una clase que también tiene a sus marginales

Guillermo Pfening se catapulta con una de las mejores actuaciones del cine argentino

La estrella indiscutible del filme es Guillermo Pfening, al que su actuación le valió el premio a Mejor Actor Internacional en el Tribeca Film Fest.

Según la crítica, si bien Nico está muy bien escrito por Julia Solomonoff y Christina Lazaridi, el multifacético argentino Pfening lleva al espectador a fondo con una perfecta interpretación: desde los gestos y la postura como escribe Fernando Sandro en Altapeli: “Se adueña de Nico y nos hace pasar por esa desesperación y desolación internas que atraviesa; logra una química especial con cada uno de los personajes y hace que no podamos quitarle los ojos de encima”.

Nadie nos Mira es un retrato íntimo, conmovedor y muy realista sobre los sueños, la identidad y el sentido de pertenencia. Realmente vale la pena no perderse de esta co-producción de cinco países que ya estrenó sus tres primeras semanas en Colombia y arranca un mes completo en Cine Tonalá.

Además, estará presente como selección oficial del Festival Internacional de Cine LGBT Diverso Cinema del 17 al 20 de Agosto en Cartagena de Indias.