Así es como delincuentes usan Grindr para drogar, robar y, en ocasiones, violar a usuarios de la app.

Noticieros Televisa dio a conocer una modalidad de robo y extorsión a integrantes de la comunidad gay, que consiste en el suministro de gotas oftálmicas a las víctimas para hacer que pierdan el conocimiento temporalmente, tiempo suficiente para despojarlos de sus pertenencias.

El gotero de Condesa“, como se identificó al presunto delincuente, respondía al nombre de ‘Carlos‘ y fue detenido en Ciudad de México por autoridades en la colonia Narvarte. El delincuente lograba generar confianza entre él y su víctima, conseguía pactar un encuentro y ahí lo drogaba y despojaba de sus pertenencias. Todo apuntaba a que los casos presentados eran aislados, pero fueron solo el principio.

Grindr, la app que delincuentes usan para engañar a hombres de la comunidad gay

Los robos con Refractyl Ofteno (sustancia que presuntamente administran) no son algo nuevo; en 2003 y 2006, al menos 13 casos fueron documentados a través de Tinder. Ahora, la modalidad es pactar los encuentros a través de la aplicación de citas Grindr.

La exposición de los casos presentados por la televisora sirvió para poner el tema sobre la mesa, logrando que las víctimas (aunque desde el anonimato) dejaran de temer y contaran su verdad.

En entrevista exclusiva para Homosensual, el activista Luis Guzmán, presidente del Consejo Consultivo de CODISE y presidente de Voto Incluyente, nos platicó que al menos 50 víctimas se acercaron a él para contar sus historias, esto después de que Luis compartiera en su Facebook personal uno de los casos.

Aunque las malas experiencias varían ligeramente, la forma de operar es la misma. Una vez que las víctimas pierden el conocimiento por la administración de algún narcótico, los delincuentes aprovechan para hurtar las pertenencias de los afectados. Guzmán compartió que no siempre es así, pues se tiene conocimiento de casos en los que algunos chicos fueron abusados sexualmente e, incluso, los delincuentes grabaron el abuso para poder extorsionarlos con la amenaza de distribuir el material.

Lo más alarmante de todo esto es que las víctimas, sensibles por los recientes acontecimientos, prefieren no realizar ninguna denuncia.

Foto: Especial

Homosensual entrevistó a cuatro víctimas que radican en Guadalajara, Jalisco, mismas que prefirieron mantener el anonimato; los nombres utilizados en este reportaje son ficticios para respetar la petición de los afectados.

Raúl nos habló de su experiencia, ocurrida el año pasado, tiempo después de dar fin a una relación afectiva. A través de la aplicación Grindr, Raúl se encontró con un chico que lo citó en una casona descuidada. Cuando llegó, vio que su “cita” estaba acompañado de otro chico:

En un principio me pareció sospechoso, pero fue solo un momento de duda. Me dejé llevar y los tres mantuvimos relaciones sexuales con prácticas protegidas. Comencé a sentirme muy incómodo con el contacto más íntimo que había entre ellos y con las constantes veces en que el chavo con el que yo había contactado miraba hacia la ventana (mientras que yo mantenía relaciones con el otro chavito y él nos veía desde lejos). Ahí algo se activó en mí y decidí detenerme, pero era tarde. En cuanto comencé a mandar un mensaje a un amigo desde mi celular con mi ubicación y argumentando que me sentía inseguro, entró un cuarto hombre a la habitación y comenzó a gritarle al chavito que cómo era posible que él estuviera haciendo eso, que él “no lo había educado para ser joto”. Enseguida se fue contra mí.

Raúl platicó que después de la aparición del cuarto hombre hubieron amenazas de por medio; el hombre aseguró que denunciarían a Raúl por ‘abuso sexual contra un menor’. Al argumentarles que tal abuso no existió, los tres hombres lo golpearon, para después sustraer su celular, no sin antes intimidarlo para motivarlo a no volver al lugar.

Andrés, otro de los afectados, narró que descargó Grindr «por ocio». Según su testimonio, tras una charla con un joven atractivo, Andrés decidió invitarlo a su departamento. Una vez en la vivienda, Andrés cuenta haber percibido al joven muy nervioso; este le pidió a Andrés permiso para realizarle un masaje.

Me pidió ponerme bocabajo y se subió a mi espalda, al mismo tiempo que insistentemente buscaba algo en su mochila; según él, un aceite para masajes. Se quitó de mi espalda, se quedó sentado muy pensativo y me dijo que estaba muy preocupado porque lo estaban esperando. Pregunté: “¿Quién?”, y respondió sacando una pistola de su mochila con la que me apuntó. Sentí que moriría, sentí terror, y lo miré con asombro y miedo. Me dijo: “Discúlpame, no te haré daño, pero esto es un asalto. Mi intención era golpearte la cabeza y dejarte tendido pero no te haré nada. No grites, por favor. No hagas nada estúpido y estarás bien, solo dame lo que tengas de valor para irme. Afuera hay dos “perros” (chavos) más, dime qué puedo llevarme. Dame lo que tengas, tu celular y tu cartera y algo, algo más para que no entren a buscar”.

Andrés describe a su asaltante como un chico alto, de buen físico y aspecto universitario. Por último, Andrés pide desconfiar de los usuarios y comparte:

Durante meses viví con miedo, salía a la calle y no confiaba en nadie. Lloré de frustración y me lamenté por haber sido uno más de muchos casos que ya había leído. Me sentí un estúpido. Imagino que esa noche no fui la única víctima.

Saúl, la tercera víctima, no notó nada fuera de lo normal al recibir la propuesta desde Grindr para un encuentro casual. Se citaron en la casa del asaltante y ahí, a la hora de intentar retirar la ropa del chico, Saúl percibió cierta resistencia. El joven le pidió unos minutos para ir al baño. Al regresar, un tercer hombre y una mujer ingresaron a la habitación para despojarlo de su teléfono celular.

Mi cita me aseguró que era su hermano. Me pedía que fuera cooperativo con él, mencionó que utilizaba drogas. Una vez que le entregué mi celular desbloqueado, entró directo a settings para desactivar mi apple ID y el Find My iPhone. Yo había cambiado la contraseña hace unos días y entré en pánico al no poder recordar mi contraseña. Sacó un cuchillo grande que tomó debajo del colchón y me amenazó. Me dijo que me iba a hacer lo mismo si no lo desbloqueaba. (Se levantó la playera y tenía una prominente cicatriz vertical que iba desde el pecho hasta abajo del ombligo).

Adolfo, nuestro cuarto y último entrevistado, vivió en carne propia la amarga experiencia de ser drogado y abusado sexualmente. El delincuente lo contactó por la aplicación antes mencionada, a través de la cual acordaron ir al centro de la ciudad a tomar algo. El plan cambió cuando en el taxi, el joven le pidió a Adolfo hacer una parada rápida en casa para recoger un poco más de dinero.

Cuando llegamos nos recibió quien dijo ser su secretaria. Me ofrecieron algo de tomar, asegurando que solo había refresco de limón. Al terminar la bebida, la chica que nos recibió y él se veían relajados. Fueron cuestión de minutos para que yo me empezara a sentir mal. Caí sentado en un sillón. Cuando intenté salir de ahí, fue tarde.

Al despertar horas más tarde, Adolfo recuerda estar rodeado de al menos tres hombres, al mismo tiempo que la supuesta secretaria entraba en la habitación comentando que «los gritos se escuchan hasta abajo». Tras eso, Adolfo volvió a caer inconsciente, para después despertar en una habitación de motel con varios chicos más; ahí recuerda estar siendo abusado sexualmente.

Una vez consciente, recuerdo haber salido del lugar en dirección a mi casa. Para todo esto, me doy cuenta que durante mi tiempo inconsciente se metieron a robar a casa de mi amigo, la cual yo estaba cuidando ese fin de semana, y de donde me recogió en el auto aquel chico.

Adolfo tiene miedo de denunciar. En la investigación del robo al domicilio de su amigo, Adolfo fue determinado como víctima. Todas sus identificaciones quedaron en poder de los delincuentes. Adolfo también recuerda escasas pláticas en las que la ‘secretaria’ y ‘su cita’ comentaban sobre asuntos de seguridad delicados.

Homosensual intentó contactar a Grindr para conocer algún comunicado o postura oficial con respecto a estos desafortunados acontecimientos. Hasta el momento no ha habido respuesta.

Los casos continúan saliendo a la luz. Los días pasan y las posibilidades de que esta forma de robo, abuso y extorsión siga vigente es cada vez mayor.

Es alarmante que sigan ocurriendo este tipo crímenes y nadie esté haciendo nada al respecto.

Homosensual, ¿conoces algún caso similar o te has sentido inseguro con alguna cita realizada mediante Grindr? ¡Queremos leerte!

Con información de: La Silla Rota y Televisa News.