En pleno siglo XXI, familias católicas siguen rechazando a sus hij@s por su orientación sexual. / Foto: PS Health

Una familia católica ha tomado medidas extremas para escarmentar a su hija por el simple hecho de ser lesbiana. Comparto esta historia con el fin de crear conciencia y de brindarle algo de esperanza a quienes estén pasando por una situación similar.

Conocí a una chava de 21 años que me contó lo que su familia le hizo después de descubrir que ella era lesbiana. No diré su nombre real, ya que ella prefiere que su testimonio permanezca en el anonimato, pero aquí la llamaré Paulina.

Los padres de Paulina son católicos legionarios de Cristo y han tomado medidas sumamente drásticas y crueles desde que se enteraron de que Paulina era lesbiana y ella se rehusó a modificar su orientación sexual. Por cierto, la orientación sexual no es algo que una persona pueda cambiar o elegir. Y no lo digo yo, eso fue lo que dijo mi psicoanalista cuando a mí me mandaron con ella precisamente para «quitarme esas ideas de la cabeza». Y para que no quede duda, esto es lo que dice la American Psychological Association (APA, por sus siglas en inglés) acerca de si la orientación sexual es una elección o no:

«No, los seres humanos no pueden elegir ser gay o heterosexuales. Para la mayoría de las personas, la orientación sexual surge a principios de la adolescencia sin ninguna experiencia sexual previa. Si bien podemos elegir actuar de acuerdo con nuestros sentimientos, los psicólogos no consideran la orientación sexual una elección consciente que pueda cambiarse voluntariamente».

Le quitaron el coche.

Los papás de Paulina le habían dado un coche para que pudiera transportarse. Después de que supieron que era lesbiana y que no iba a cambiar, le quitaron el coche como castigo. Increíble que existan papás que piensen que al quitarle el coche a su hija, esto hará que ella cambie su orientación sexual. ¡Infórmense, por vida de Dios!

Le dejaron de pagar la universidad.

Paulina era alumna de la Universidad Iberoamericana hasta que sus papás decidieron tomar una medida aún más drástica: dejar de pagar por su educación. Este castigo es aún peor porque ella ya iba en sexto semestre. ¿Qué les costaba dejar que terminara la carrera? ¡Ya casi acababa! Con esta acción solamente la perjudicaron y Paulina tuvo que meterse a trabajar y, por supuesto, cambiarse a una universidad más económica, ya que no podía pagarse la Ibero. En serio, ¿creen que complicándole la vida van a hacer que se le quite lo lesbiana? ¡Cuánta ignorancia, de veras!

La corrieron de la casa.

Después de dejarla sin coche y sin educación, y al ver que a Paulina no se le quitaba lo lesbiana, la dejaron también sin hogar. Yo no sé cómo es que los papás que corren a sus hij@s de la casa por su orientación sexual pueden conciliar el sueño. ¿Por qué no dejan que sus hij@s amen a quien ell@s quieran? En el caso de Paulina, sus papás al parecer son muy religiosos y muy legionarios de Cristo, ¿entonces por qué hacen esto? Según la página de esta congregación religiosa, los legionarios de Cristo quieren que «Cristo reine en el corazón de los hombres, de las familias y de la sociedad». Lo siento mucho, pero con este tipo de acciones yo no siento que Cristo esté reinando en sus corazones.

Después de un tiempo, Paulina volvió a casa. Cuando regresó había veladoras encendidas en un altar «para que se curara». Paulina aguantó un mes más hasta que optó por irse, ya que la trataban de la fregada. ¿Qué le hacían?

La familia salía a comer, pero a ella no la invitaban.

A nadie nos gusta que nos rechacen. Imaginen lo que se siente que, a pesar de vivir en la misma casa, tu familia se organice para salir a comer un domingo y no seas requerid@. Esto se me hace muy cruel y es una clara manera de excluirla por su orientación sexual. Me pregunto qué opinará Cristo acerca de todo esto…

La ignoraban cuando comían en casa.

Además de no invitarla cuando la familia salía a comer, también le aplicaban la ley del hielo. Imaginen lo que se siente que tu familia te ignore durante el desayuno, que hablen entre ellos, pero que actúen como si tú no estuvieras ahí. Me parte el corazón esta historia. Y me entristece porque no dudo que much@s chic@s LGBT+ tengan que vivir cosas similares.

Le decían que no podría estar cerca de sus sobrinos.

Paulina tiene hermanas y, al igual que los papás, piensan que ella está enferma, que no está bien lo que es y que debe buscar ayuda. ¡Imaginen lo que se siente que tu propia familia te diga que no está bien lo que eres! La familia debería estar ahí para apoyarte, ¿acaso no puede más el amor de los padres o de l@s herman@s? Bueno, a Paulina le decían que cuando alguna de las hermanas tuviera hijos seguro no iban a querer que ella estuviera cerca de sus sobrinos, como si lo gay se les fuera a pegar o como si ella fuera a hacerles algún tipo de daño.

Por último, para quitarle lo lesbiana, una de sus hermanas le regaló la imagen de un santo y le mandó oraciones. Menos mal el fundador de los legionarios de Cristo, Marcial Maciel, fue desenmascarado y no logró convertirse en santo, que es lo que quería. Si no, ¡quizá le hubieran dando una imagen de él! Por si no sabían, Marcial Maciel —sí, el fundador de los legionarios de Cristo— abusó sexualmente de menores de edad durante años, incluso de sus propios hijos, los cuales tuvo con distintas mujeres.

El violador y pederasta Marcial Maciel, fundador de los legionarios de Cristo. / Foto: El Diario NY

¿Quién necesita la ayuda en esta historia, querid@s lector@s? Paulina, por supuesto, pero también su familia. En cuanto a Paulina, ella actualmente vive con su novia, quien la apoya al cien por ciento, y se dedica a trabajar y estudiar. La felicito por seguir adelante y no dudo que se sentirá muy orgullosa de sí misma cuando logre terminar su carrera.

En cuanto a sus papás católicos legionarios de Cristo, yo deseo con todo mi corazón que pronto recapaciten y se den cuenta de que siempre, siempre, siempre es más fuerte el amor a l@s hij@s que los prejuicios. Deseo de veras que todo mejore para Paulina y para tod@s l@s que estén pasando por una situación similar.

Dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte. Si tu familia te está dando la espalda por tu orientación sexual, por favor no te rindas. A veces les cuesta digerir la noticia pero —al menos en mi caso—, sí pudo más el amor de mis papás y hoy todo está bien. Me quieren, me aceptan, me respetan. Otras veces los papás de plano no logran digerir esto en muchos años —y a veces nunca—; ahí es cuando tienes que ser fuerte y tomar distancia. Es duro pero sí: hay momentos en los que es necesario alejarte hasta de tu propia familia para poder ser quien eres. Ánimo, busca apoyo en otros familiares, amig@s u organizaciones como It Gets Better México y sé fuerte. En serio: las cosas, con el tiempo, mejorarán.

Que viva el amor.