Alisha Cacace es una mujer transgénero que antes era un sacerdote. / Imagen: NYP

Antes de ser una mujer transgénero, Alisha Cacace fue un sacerdote. Ella contó por qué decidió salir del clóset e iniciar su transición.

Alisha Cacace había nacido biológicamente como hombre, y siempre se consideró como una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Crecer en el seno de una familia conservadora y sumamente religiosa le impedía hablar abiertamente de su identidad de género. A consecuencia de la depresión y de la ansiedad, acudió con un sacerdote para confesarse.

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«Yo sabía que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre desde mi infancia. Solo estaba dejando de lado la situación».

En entrevista para el medio británico Barcroft TV, Alisha aseguró que la sensación de paz que la religión le había dado hizo que dedicara su vida totalmente a la iglesia. Con esta decisión esperaba que su ‘confusión’ desapareciera; sin embargo, ejerció su sacerdocio durante seis años en los que reprimió su verdadero ‘yo’.

«Dios te llama, y te gusta y lo amas. Luego lo experimentas, lo miras más y más profundo. Cuanto más profundo lo mires, más oraciones haces y te sientes mejor. Toda mi vida fue dedicada a la iglesia».

Antes de ser una mujer transgénero, Alisha Cacace fue sacerdote por más de seis años. / Foto: Cecilia Colussi (Barcroft Media)

Decidió cambiar su vida

A pesar de la ‘paz’ que la religión le había brindado, Alisha no se sentía feliz. La decisión de salir del clóset la tomó una noche que acudió con un amigo a un bar LGBT+ de la localidad. En ese lugar se dio cuenta de la felicidad que los otros visitantes experimentaban siendo ellos mismos.

«Ver a otros felices fue genial, y eso realmente provocó una chispa en mi mente».

Luego de presenciar eso, tomó la decisión de aceptarse tal y como es, abandonar el sacerdocio, salir del clóset e iniciar su tratamiento hormonal. No obstante, sabía que todo el proceso sería difícil, especialmente por la incertidumbre de saber cómo reaccionarían sus conocidos. Sin embargo, reconoce que ha sido la mejor decisión de su vida.

«Una vez que te enfrentas a ese miedo y lo haces, te sientes mucho mejor contigo mismo […] Lo mejor que he hecho fue cambiar».

No estaba sola en el proceso

Actualmente, Alisha Cacace se siente orgullosa de ser una mujer transgénero. / Foto: Especial

A lo largo del tratamiento, Alisha recibió el apoyo de la comunidad trans de Basingstoke, ciudad inglesa en la que vive; ellos la apoyaron en todo lo que necesitaba para el proceso. Actualmente continúa recibiendo tratamiento hormonal y asegura sentirse «más feliz que nunca». Además, afirmó que no ha abandonado la religión católica, pues la practica cotidianamente.

«Estoy en un punto de mi vida donde siento que es mi vida. Así es como quiero seguir. Salí y soy feliz».

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Ojalá que todos pudiéramos vivir como Alisha Cacace, una mujer transgénero orgullosa de serlo.

Con información de Clarín, Barcroft TV y The Blaze