Ver situaciones o hacer actividades no son cosas que definan nuestra orientación sexual. / Foto: Hasbro

Decir que una persona se puede «hacer» gay es absurdo. Aquí una lista de cosas que vivimos de niños y que no nos «volvieron» heterosexuales.

Los conservadores argumentan que si a los niños se les permite ver personas o cosas relacionadas a los LGBT+, ellos se «volverán» parte de la comunidad. Muchos de nosotros crecimos en entornos heteros, y no por esto nos «convertimos» en bugas. Aquí enlistamos algunas de las cosas que vivimos de niños y no nos «volvieron» heterosexuales.

Ver contenidos heterosexuales

¿Quién no vio una película de amor como Titanic cuando era niño? Es muy ingenuo pensar que ver una expresión de amor hará que nuestra orientación sexual cambie. A pesar de esto, algunos conservadores argumentan que no deben mostrarse personas ni situaciones LGBT+ en cine o televisión, no vaya a ser que los niños lo vean «normal». Lo único anormal es su homofobia.

De niños muchos vimos escenas de amor heterosexual y no por eso nuestra orientación sexual cambió. / Foto: Antena 3

Tener padres heterosexuales

Ya sea que hayamos crecido con ambos o solo con uno de nuestros progenitores, esta no fue razón para «volvernos» heterosexuales. Este ha sido uno de los argumentos utilizados por los grupos antiderechos —como el Frente Nazional por la Familia— en contra de la adopción homoparental. Según los conservadores, los hijos de parejas homosexuales también serán gays, como si fuera algo malo o que se contagia. ¡Qué gran incoherencia!

Lo verdaderamente importante en la familia es el amor. / Foto: El Horizonte

Utilizar ropa «masculina» o «femenina»

En 2019 muchas personas opinan que la ropa no tiene género. Hoy podemos ver que hombres utilizan prendas que antes solo estaban reservadas a las mujeres, y viceversa. Sin embargo, en nuestra infancia la mayoría de los LGBT+ utilizamos el molesto uniforme escolar que «definía» quién era niño y quién niña. No por usar estas prendas «masculinas» o «femeninas» nos volvimos bugas.

¿Quién dijo que la ropa tiene género? / Foto: Mujeres y Madres

Tener juguetes de «niño o niña»

Seguramente muchas de nuestras lectoras tuvieron una muñeca cuando eran niñas y los lectores tuvieron algún carro de juguete. La pregunta es: ¿se volvieron heterosexuales por jugar con ellos? Si un niño juega con muñecas o una niña juega futbol no pasará nada, lo único que obtendrán será un momento de diversión y libertad. Un juguete no define la orientación sexual.

Las personas deben entender que no hay juguetes de niño y niña, solo son juguetes. / Foto: Trome

Tener amigos heterosexuales

Los conservadores creen que ser homosexual se contagia, como si fuera gripe. Tener amigos heterosexuales no interviene absolutamente en ningún aspecto de nuestra orientación sexual. Puede que nos hayamos enamorado de alguno de ellos, pero eso es un tema distinto. Estar cerca de una persona homosexual o buga no influye en nada, al menos no si nos referimos a definir nuestra orientación.

La homosexualidad no es algo que se transmita o contagie. / Foto: Mamá y Familia

Recibir educación heteronormada

La inclusión y la diversidad apenas se está integrando en los textos de educación básica. Cuando muchos de nosotros asistimos a la primaria o secundaria, se nos inculcaba una enseñanza predominantemente heterosexual. No obstante, a pesar de recibir esta formación, no fue lo que definió nuestra orientación sexual.

Es sumamente importante que las nuevas generaciones reciban una educación incluyente. / Foto: Secretaria de Educación Pública

Dígannos en los comentarios, homosensuales, ¿qué otras cosas hacían de niños que no definieron su orientación sexual y los conservadores creen que sí?

¿YA LEÍSTE ESTO?
¿Por qué está bien que haya uniforme neutro?