La actriz mexicana Laura Zapata es famosa por sus «opiniones», que en realidad son un discurso de odio. / Foto: Especial

Todos somos libres de pensar lo que queramos, pero existe una delgadísima línea entre emitir nuestras opiniones y promover un discurso de odio.

Una persona es libre de pensar, creer y opinar lo que quiera. El problema es cuando una «opinión» también tiene tintes de discurso de odio. Y es peligroso cuando una «opinión» que también es discurso de odio es compartida o divulgada por gente que tiene millones de seguidores o que tiene cobertura por parte de medios masivos de comunicación.

Empecemos por el principio…

¿Qué es la libertad de expresión?

De acuerdo con la UNESCO, «todos tienen el derecho a la libertad de opinión y de expresión. Incluye el derecho a mantener una opinión sin interferencias y a buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin limitación de fronteras, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos».

Usemos como ejemplo a la actriz mexicana Laura Zapata. Ella se ha manifestado múltiples veces en contra de la adopción gay porque «no es natural», ya que «un hombre no puede preñar a un hombre y una mujer no puede preñar a una mujer». Incluso ha dicho que los gays mejor deberían adoptar «perritos, gatitos, pajaritos, pececitos o periquitos». Cuando se le ha criticado por esto, ella se ha defendido argumentando que ella es libre de opinar y expresar lo que le «dé la gana»:

«Soy un ser humano que tengo un pensamiento, que tengo una filosofía de vida y que tengo derecho —porque hay libre expresión— de expresar lo que a mí se me dé la gana. No estoy señalando a nadie. Cada quien puede hacer de su vida un papalote. Ahí está la diversidad. Pero las personas que piden respeto, no respetan a los otros ni al pensamiento, y ofenden y entonces dicen cosas según ellos horrorosos [sic] para que uno se frustre. Soy muy feliz. No me interesa lo que digan de mí. Quiere decir que cada día estoy siendo más famosa», comentó en una entrevista.

Eso sí, ella siempre recalca que ella respeta «profundamente» a las parejas gays.

Ahora bien, los pensamientos/«opiniones» que expresó Laura Zapata, ¿son discurso de odio?

Según Alex Orué, director ejecutivo de It Gets Better México y activista LGBT+, sí lo es.

«Es una opinión que también es discurso de odio. Yo me baso en lo que la Suprema Corte de Justicia ha fallado al respecto. Sí lo es, porque menoscaba la dignidad y derechos de las poblaciones LGBTQ, cuando no hay evidencia de que los niños se vean afectados negativamente por ser educados por parejas del mismo sexo. Sus opiniones son discriminatorias, por lo tanto es un discurso de odio».

Y según Alex, también son discurso de odio las desafortunadas declaraciones de esa youtuber colombiana que «tolera» a los gays. (Ya saben quién… pero no pienso mencionar su nombre en este texto).

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¿Qué es exactamente el discurso de odio?

De acuerdo con la organización antirracismo UNITED for Intercultural Action, el discurso de odio (hate speech en inglés) «pretende degradar, intimidar, promover prejuicios o incitar a la violencia contra individuos por motivos de su pertenencia a una raza, género, edad, colectivo étnico, nacionalidad, religión, orientación sexual, identidad de género, discapacidad, lengua, opiniones políticas o morales, estatus socioeconómico, ocupación o apariencia (como el peso el color de pelo), capacidad mental y cualquier otro elemento de consideración». Y puede ser difundido «de manera oral, escrita, en soporte visual en los medios de comunicación, o internet, u otros medios de difusión social».

«Cualquier discurso que promueva la discriminación en contra de otras personas ya deja de ser solamente una mera opinión y ya es un discurso de odio. El ejercicio más simple para saber si es un discurso de odio o no es si cambias el factor de discriminación por algún otro. Por ejemplo, en lugar de que sea por orientación sexual o identidad de género, cámbialo por identidad racial. Y si se ve que es meramente para hacer menos a las demás personas por sus características, entonces ya es un discurso de odio», recalca Alex, quien también es bloguero de Homosensual.

La señora Laura Zapata es libre de estar en contra de la adopción gay. El problema es cuando dice que los gays mejor deberían adoptar animales, como si no fueran capaces de educar hijos y formar familias felices. ¿Acaso no sería suficiente decir que está en contra y listo?

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Así, entonces, solo estaría dando su opinión, mas no estaría creando prejuicios…

Si Laura Zapata de veras respeta tanto a los gays, como asegura en varias entrevistas, entonces que no recomiende que adopten animales. ¿No creen?

Otra vez, lo mismo va para aquella youtuber colombiana. Ella no solo opinó, sino que promovió el odio y la discriminación al decir que los gays serán juzgados, no por ella, sino nada más y nada menos… que por Dios.

Foto: stoplgbtfobia.org

Otra explicación del discurso de odio

El ministro Arturo Saldívar publicó un texto en Milenio donde asegura que el discurso de odio se promueve a través del lenguaje, sobre todo a través de «expresiones ofensivas u oprobiosas» que posean un «deliberado ánimo de menospreciar» a un grupo social, y que fomentan a que este sea rechazado.

Queda claro que las opiniones tanto de Laura como de ya saben quién, son opiniones que también son discurso de odio. Por lo tanto, abusan del derecho que todos, todas y todes tenemos de expresarnos libremente.

Cierro con la definición de la palabra opinión, según la Real Academia Española: «Es un juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien».

Juzguen ustedes, queridos lectores… y que viva el amor.