Los métodos para hacerse escuchar del colectivo LGBT+ no son muy diferentes de los que ahora usa el movimiento feminista. ¡Conoce por qué te decimos esto! / Fotos: La Vanguardia y Beloit Daily News

Las protestas pacíficas nunca han llevado a la revolución. Conoce por qué el movimiento feminista de hoy no es tan diferente al movimiento LGBT+ de ayer.

El 16 de agosto del 2019 la capital de México presenció una de las protestas más grandes y aparatosas del movimiento feminista. La protesta no solo vino en forma de cantos y bailes, sino que esta vez también se transformó en actos materiales. En los vagones del metro, paredes del Metrobús y de la Glorieta de Insurgentes diferentes grupos feministas externaron su enojo y preocupación ante las constantes desapariciones, violaciones y feminicidios del país.

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Su dolor y protesta se vio transformado en pintas, en intervenciones a monumentos históricos y en destrucción de bienes públicos. Esto les llevó fuertes críticas por parte de toda la población capitalina, incluyendo a personas del colectivo LGBT+ que parecen no recordar la historia de nuestra propia comunidad.

La movilización en Insurgentes fue mucho más que pintas y vidrios rotos, aunque estos actos físicos fueron una parte vital para que las feministas fueran escuchadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum. / Foto: La Voz Arizona

Para recordar por qué las revoluciones son llamadas revoluciones, aquí te dejamos algunas razones por las que el movimiento feminista de hoy no es tan diferente a los diferentes movimientos LGBT+ que surgieron durante las décadas de los 60 y 70.

El uso de la no violencia

Este es un punto que es muy necesario aclarar para comenzar a hablar sobre la manifestación en Insurgentes, una de las avenidas más importantes de CDMX. Mucho se dijo sobre la ‘violencia’ utilizada por parte del movimiento feminista. Ante esto hay que preguntarse, ¿qué violencia? La RAE define la ‘violencia’ como:

«Fuerza física que aplica una persona sobre otra y que constituye el medio de comisión propios ante algunos delitos, como el robo y los delitos contra la libertad sexual, entre otros».

Sí, hubo peleas verbales y jaloneos entre las feministas y otras mujeres que no apoyaban la intervención de los espacios públicos. Sí, el reportero de adn40, Juan Manuel Jiménez, fue golpeado. Pero fue golpeado por OTRO HOMBRE, el cual recibió la orden de hacerlo de OTRO HOMBRE.

A pesar de los comentarios machistas y desacreditadores del movimiento que profesó el reportero, no fue ninguna feminista quien lo atacó. Las feministas no hicieron más que intervenir espacios públicos en protesta de la verdadera violencia: la desaparición y violación diaria e impune de niñas y mujeres a lo largo de todo México.

«¿Pero qué tiene que ver la calle con la policía y con el movimiento feminista?».

«¿Por qué dañan los espacios públicos si no tienen nada que ver con los secuestradores o violadores, ni con la policía que los deja impunes?». «¿Por qué tienen que molestar el camino de toda la gente por sus protestas?». Son algunos de los comentarios que se han escuchado luego de la movilización en Insurgentes. La respuesta a esto es simple: porque es necesario incomodar, porque es necesario que nos vean. A VECES HASTA NOS TOCA INCOMODAR SIN QUERER, COMO PASÓ CON ESTE BESO GAY QUE CAUSÓ REVUELO ENTRE LOS HOMOFÓBICOS DE MONTERREY.

No fue suficiente con la movilización de 8M (el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer), ni con las protestas pacíficas con pasos de vogue de los cuales muchos se burlaron. No fueron suficientes los murales de las desaparecidas en la UNAM, ni los panfletos entregados en las calles y las facultades. Como comunidad LGBT+, no hace falta más que recordar momentos históricos como los disturbios de Stonewall para rememorar la frustración y el dolor desde el que actuaron los colectivos LGBT+ de la época. MIRA NUESTRA ESPECIAL SOBRE LOS 50 AÑOS DE LOS DISTURBIOS DE STONEWALL, LOS CUALES MARCARON EL INICIO DE LA LUCHA POR LOS DERECHOS LGBT+.

Cuando Rosa Venus Apocalipstick se manifestó de manera pacífica con un performance de voguing, el internet se llenó de memes y burlas hacia la artista. / Foto: Metro

Ni Stonewall ni Act Up fueron pacíficos, porque así no funciona la revolución

Las acciones físicas en contra de objetos y la intervención de espacios públicos han acompañado tanto al movimiento feminista como a la comunidad LGBT+ desde sus primeros gritos de liberación. Cuando la comunidad LGBT+ de Nueva York se cansó de las constantes redadas por parte de la policía, sus acciones no fueron las de ‘intentar dialogar’ con los agresores que todas las noches los intimidaban dentro de sus propios espacios seguros.

Drag queens, personas trans, trabajadores sexuales, gays, lesbianas y todas las otras personas que se reunían en Stonewall Inn estaban cansados. Estaban frustrados y ya no querían tener miedo. Contestaron a la violencia de la policía con trincheras dentro de los antros gays y con resistencia física contra sus ataques.

«¡Stonewall significa luchar de regreso! ¡Hay que acabar con la opresión hacia los gays». / Foto: The Harvard Gazette

Si hubo encuentros violentos entre el colectivo LGBT+ y la policía, fue luego de que esta comunidad decidiera salir a protestar pacíficamente. Esto no solo lo hacían atrincherándose dentro de sus espacios seguros, sino también al salir a la calle con el grito de «We’re here, we’re queer, get used to it!», un canto que buscaba provocar e incomodar a aquellos que los escucharan. Cuando las protestas pacíficas molestaron demasiado a los residentes y al gobierno neoyorquino, entonces vinieron los encuentros violentos. CONOCE LOS 15 DATOS MÁS IMPORTANTES SOBRE LOS DISTURBIOS DE STONEWALL.

Tomar e intervenir espacios públicos es una forma de resistencia y de memoria histórica

Con el movimiento francés Act Up-París sucedió lo mismo. Los esfuerzos principales de este colectivo eran informar a la juventud sobre salud y diversidad sexual, así como buscar formas de apoyar a la comunidad seropositiva que se encontraba en peligroso crecimiento durante los 80. Sin embargo, al encontrarse con trabas puestas por los laboratorios privados que se encontraban desarrollando los primeros antirretrovirales, Act Up-París decidió tomar medidas más extremas. CONOCE LA EMOCIONANTE PELÍCULA QUE RETRATA LA LUCHA DE ESTE COLECTIVO LGBT+.

Desde aventar sangre falsa a los grandes accionistas y médicos de las empresas privadas hasta pasear por las calles de París el cadáver de alguien que acababa de morir de sida en un llamado «funeral político», el colectivo parisino hizo lo que pudo para incomodar y llamar la atención de la gente. Con panfletos y carteles en las calles, con protestas e intervenciones en la vía pública, Act Up se tenía que hacer oír.

Exhibicionistas, ruidosos e irreverentes, Act Up continúa mostrando que el activismo tiene que incomodar a todos los espectadores. / Foto: RT

Eso fue lo que el movimiento feminista de México hizo durante la manifestación en Insurgentes. Las feministas reclamaron los espacios públicos, incluyendo monumentos históricos como la Victoria alada en Paseo de la Reforma. También recobraron el sentido histórico de la palabra ‘insurgentes’ al tomar la estación de metro y Metrobús. Y, en general, nos hicieron pensar si realmente el país conserva los valores que esos monumentos históricos nos trataron de transmitir alguna vez. APRENDE SOBRE EL STREET ART LGBT+, DONDE SE JUNTAN EL ACTIVISMO Y EL ARTE CALLEJERO.

«Pero ¿por qué interferir con el transporte y el tiempo de la gente?».

Interferir con el tiempo y el espacio del resto de la gente parece ser otro tema recurrente. Pero ¿no es esta la misma frase que escuchamos mientras se acerca la Marcha del Orgullo? ¿No es esto lo que la gente nos lleva diciendo por décadas? Con cada protesta, con cada marcha, lo único que se hace es interferir con el paisaje, el tiempo y el espacio de la otra gente, ¿por qué? Fácil: porque esto es algo que nos incumbe a todos y a todas.

La comunidad LGBT+ nunca se ha limitado a pedir que solo los LGBT+ luchen por nuestros derechos. Además, nunca nos hemos limitado a denunciar las injusticias políticas y sociales únicamente entre nuestros círculos diversos. ¿Por qué pedirle al movimiento feminista que haga eso?

Luego de las primeras protestas en Stonewall, los encuentros violentos entre la policía y la comunidad LGBT+ subieron de tono. Sin embargo, la lucha seguía. / Foto: Metro News

Así como cada familia tiene al menos una persona LGBT+, cada familia tiene una mujer. Y así como nos unimos como comunidad para protestar algún abuso de autoridad, ataque homofóbico o lesbofóbico, es necesario entender la frustración y el dolor de aquellas que conforman al movimiento feminista.

Como colectivo que históricamente ha chocado una y otra vez con el Estado y la policía, es necesario que entendamos por qué las mujeres han decidido reclamar los espacios públicos de esta manera. Los daños que el mobiliario público pueda sufrir debido a las protestas no se comparan con las 3 mujeres asesinadas y las 51 mujeres abusadas sexualmente todos los días en nuestro país. TE DEJAMOS LOS MEJORES MEMES LGBT+ A FAVOR DEL MOVIMIENTO FEMINISTA.

La verdadera violencia sucede de manera estructural y no daña paredes ni sistemas de transporte, pero sí deja todos los días las calles manchadas de sangre inocente.

Con información de Nación 321 y La Jornada