discriminación trans
discriminación trans

Si me preguntaran por una frase que definiera cómo me siento respecto a mi condición de chico #TransSensual, apartado de la norma de el cómo es un hombre y el cómo es una mujer, usaría uno de mis (guilty pleasures) una canción de Mónica Naranjo: mitad Adán, mitad Eva.

Todos, absolutamente todos,

tenemos una energía femenina y una masculina

Siempre que hablamos de la transexualidad, tendemos a ser muy radicales y hablar del paso de un lado al otro, como si el género fuera un puente. Y aunque cambiar sí implica pasar de una apariencia discordante con cómo somos por dentro a una que nos haga sentir en mejor armonía, quitando o agregando elementos para sacar la disforia de nuestra vida cotidiana, es algo muchísimo más complejo que cambiar de colores como un camaleón. Es algo que hemos sabido desde que somos humanidad y es algo que preferimos ignorar y tapar con todas nuestras fuerzas, llevándonos entre las patas nuestra felicidad a fuerza de estereotipos y reglas absurdas: todos, absolutamente todos, tenemos una energía femenina y una masculina. No importa si somos cis, trans, gays, bugas, queers o más tendidos al binario de género: todos tenemos una parte femenina y una masculina. Pero si quitamos todo eso de cargarle ciertas actividades o actitudes a un género o al otro, será más fácil entender, por ejemplo: el típico de que cocinar es de mujeres y el gusto por los autos es de hombres.

Es muy difícil explicar en qué consiste ser femenino

y ser masculino

Podríamos decir que se trata sobre la delicadeza o la rudeza de la forma de ser, sobre la manera en que hablamos, sobre la

Yo, hace unos años, y mi paranoia nivel: camisa de franela en la playa.
Yo, hace unos años, y mi paranoia nivel: camisa de franela en la playa.

apariencia física… aunque siempre tendremos ciertos desacuerdos, porque a fin de cuentas, todos vivimos estas expresiones de manera personal. Para mí, se trata de energía, algo interno corriendo debajo de la piel. Como hombre #TransSensual, la mayor parte de mis veinticuatro años de vida han consistido en negarme en rotundo a ser la hija de mis padres, la hermana, la amiga, la novia, la compañera de clases… y hacer todo lo que fuera necesario para ser lo opuesto: el hijo, el hermano, el amigo, el novio, el compañero. Desde aborrecer el uniforme de faldita de la primaria hasta estar escribiendo, (barbón y en tank top) este artículo, han sucedido muchísimas cosas pero nunca me di el tiempo de reconciliarme con mi propia energía femenina. Y no hablo tanto de apreciar mi cuerpo tal cual es, sino de ciertas actitudes, sensaciones y expresiones que pegaban directo en mi paranoia de ser “delatado”.

Muchas de las inseguridades al inicio de la transición

son el no verse lo suficientemente masculino

binaryA veces me daba risa y otras veces me molestaba muchísimo cuando la gente no sabía si hablarme en femenino o en masculino. Era muy frustrante salir de casa luego de haber tenido una discusión por mi transición y que en algo tan simple como pedir un café, me dijeran “amiga” o cualquier otro apelativo femenino. O el tener que usar pantalones cargo para ocultar la curva de la cadera y sudadera a pleno verano para que no se me viera el pecho… son cosas que muchos chicos trans, sino es que todos, pasamos. Y esta serie de cosas molestas derivan, naturalmente, en un esfuerzo deliberado por suprimir todo aquello que sea femenino.

Aún así, me he encontrado con chicos trans que ni siquiera se han cortado el cabello y su trato ya es súper varonil y muchos otros que ya tienen la cara llena de pelos pero tienen una forma de ser más delicada. También he tenido amigos trans con la actitud escandalosa y desinhibida del “gay fabuloso” e inclusive he visto chicos trans haciendo de drag queens. Uno de mis amigos más cercanos es trans y heterosexual, aunque muchos le dicen que parece gay por lo mucho que cuida su apariencia física y por su trato más bien dulce. Dentro del pequeñito mundo de los hombres #TransSensuales hay mil maneras de vivir la identidad masculina y lo mismo sucede con los hombres cisgénero.

Y eso que estoy hablando sólo de actitudes y de formas de ser, si nos metemos al terreno de que hay chicos trans que no quieren tomar ciertos pasos de la transición, como tomar hormonas u operarse tal o cual cosa, o de algo que es aún más tabú, el embarazo transmasculino, el terreno se amplía de una manera impresionante. Desafortunadamente, aún dentro de la población trans, encontramos mucha gente que juzga y señala a los demás por las decisiones personales. Más de una vez  me echado mala cara o palabras desagradables por decir que ni loco me haría una faloplastía o que sí me echaría la responsabilidad de un embarazo, pero ahí aplico lo que me enseñó mi madre: como si te untaras mantequilla y deja que se te resbalen todas esas críticas. Decidimos para nosotros mismos, no para que los demás estén de acuerdo, porque siempre habrá alguien que no esté conforme.

its-not-the-beard-on-the-outside-that-counts-its-the-beard-on-the-insideAl final, me di cuenta de que mucho se trataba de inseguridad y de que pasa lo mismo con todos los demás hombres. Tenemos miedo, cis y trans por igual, de que al tener una actitud que identificamos con la energía femenina, nuestra identidad de hombres se pueda ver cuestionada o que llegue algún cretino a intentar invalidar esa identidad (¿y eso no será también inseguridad por parte de quien quiere ofendernos sólo porque sí?).

Lo que nos hace ser hombres es la percepción interna de que lo somos, no los genitales o la ropa que usamos. Todo lo demás, es añadido y es a gusto de quien lo vive. Hay mil maneras de ser hombre, pero sólo hay una forma de ser tú mismo y eso sólo lo sabe cada uno.