A pesar de que fue la misma Secretaría de Salud de la capital quien cesó de su trabajo al médico Saúl Salinas Sosa tras múltiples denuncias en su contra por acoso sexual a pacientes de la Clínica Especializada Condesa…

 la Sección XVIII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud ha emprendido una campaña de difamación en contra de los pacientes denunciates y en contra de las autoridades de la misma clínica. Súper congruentes…

En el transcurso de este pasado fin de semana se dieron a conocer estos reportes que ubican al dermatólogo Salinas Sosa como un predador sexual, de los cuales fueron tres casos los que fueron acompañados por la organización de sociedad civil Letra S. Lejos de  darle el seguimiento al proceso y resolver lo pertinente con la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, el sindicato decidió tomar las oficinas de la clínica el día de este lunes 23 de octubre para colocar pancartas de amenaza en contra de los denunciantes, activistas y en contra de la misma directora de la clínica, la Dra. Andrea González Rodríguez.

Acompañando estos actos de intimidación, la Sección XVIII del sindicato bajo el liderazgo de Ricardo Hernández, emitió un comunicado en donde fueron rápidos a tachar de “indecorosos” a los denunciantes y a los activistas, y aseguraron tener las pruebas de que el acusado es una persona “intachable”. Y encima de ello, piden a las autoridades remover al Módulo de Atención de Derechos Humanos y al módulo de Letra S de las instalaciones de Clínica Condesa, por sentirse “vigilados” y por esta difamación al acusado, dañando sus derechos laborales.

 

Aunque de parte de las autoridades ha habido una rápida atención y acción a favor de los denunciantes, nos toca ser solidarios con ellos en esta guerra sucia en su contra de parte de un sindicato, al que aparentemente no le interesa que se haga justicia y busca sólo blindar a alguien que por más de 17 años se ha dado a conocer por acosar sexualmente a pacientes del principal centro de salud de atención a personas con VIH y trans en México.

Tampoco olvidemos que este mismo sindicato era quien abogaba por no atender a personas trans en la clínica.