Siendo LGBT+ en el clóset, pasaron muchas cosas de las que nos perdimos, ¿recordamos algunas juntos? / Foto: BBC

Estas son algunas de las oportunidades que pasaron frente a nosotros mientras la sociedad nos decía que nuestro lugar estaba dentro de un clóset.

Parecería que nuestra vida cotidiana siendo alguien LGBT+ era la misma que la de los demás, pero no. Frente a nosotros veíamos pasar un mar de oportunidades que nunca pudimos conocer al igual de como lo hacían algunos adolescentes cisgénero. El clóset no solo ocultaba nuestro arcoíris, sino que también lo apagaba.

Situaciones meramente cotidianas en cualquier etapa de nuestra vida –estando dentro del clóset– que nos hicieron limitarnos, todo por no querer que se supiera nuestro secreto.

Incómodas pláticas

Algunas pláticas con tus amigos que aún no sabían –o les habías dicho– que eras gay y se ponían a hablar de cierta actriz que les gustaba por tener “protuberantes atributos” y tú, escuchando la conversación mientras intentabas verte participativo, pero tu cuerpo y subconsciente gritaban: “¡Diles que amas a Zac Efron!”.

Ser LGBT+ y no estar en sincronía con lo que decían tus amigos por estar en el clóset… Algo común. / Foto: Disney

Tu crush inolvidable

No podemos dejar de lado a esos chicos –o chicas, en el caso de las lesbianas– que habían en tu escuela, campamento o tardeada y te ponían a babear. ¿De cuantas oportunidades de haber llegado con una alguien para que nos presentara a su amigo no nos perdimos? ¿Cuantas oportunidades de decírselo a esa persona no dejamos pasar?

¿Cuántas relaciones no se nos fueron de nuestras manos por estar en el clóset? / Foto: Netflix

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“Papá, mamá, les presento a mi novio”

También estuvieron los momentos en donde hubiéramos querido compartir con nuestros amigos y familiares libremente nuestra relación sentimental actual sin que se nos juzgara –o hasta se nos rechazara–, pero no fue así. El clóset era rígido cuando sentíamos que nos podían hacer preguntas incómodas o incluso rechazar, eran “lujos” que no nos queríamos dar.

El miedo de algunos LGBT+ en el clóset ante la reacción de sus padres al presentar a una pareja sentimental fue algo latente en muchos y muchas. / Foto: Antena 3

Defendernos de ideas erróneas o mentiras

Para quienes vivimos rodeados de algunos familiares homofóbicos o que no entendían –ni quería informarse– nada sobre los LGBT+, atravesamos por querer abogar sobre las falsas ideas que habían sobre nuestro colectivo y no nos sentimos cómodos para hacerlo. Y primo, aún conservo la respuesta a tu señalamiento. “No, ser diferente no es algo anormal ni un castigo de Dios.”.

Ser LGBT+ y estar dentro del clóset y no poder defenderte de ideas erróneas era algo tan lamentable como común. / Foto: Netflix

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Contenido LGBT+

Hace unos años no existía la misma apertura de contenidos LGBT+ en los medios tradicionales como hoy en día –historias como Aristemo o Juliantina, por nombrar algunas–, cuando llegaba a pasar alguna referencia LGBT+ mientras estábamos con nuestra familia, era algo que a muchos se les hacía incómodo –y lo era–. Ahora los contenidos LGBT+ han crecido, algo que ahora hace mucho más fácil traer la conversación normalizada a la mesa sobre lo que realmente viven algunos LGBT+.

Aristemo es la pareja gay de Televisa, uno de los contenidos LGBT+ que incluyen los medios y no se hacían cuando muchos aún estábamos en el clóset. / Foto: Televisa

Sin duda, las cosas cambian y todo mejora. Salir del clóset no era el fin del mundo y todo eso que tanto se nos hacía incomodísimo o nos daba mil vueltas en la cabeza, sería algo que se solucionó unos años después.

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Cuando salí del clóset me pude percatar que “la olla al final del arcoíris” no era un gran recipiente con oro rodeado de duendes cantando felices, ni tampoco era el final, era solo el inicio de una vida de la que no me arrepentiría. Ahí estaba mi “olla de oro”, ahí está mi verdadero yo.

¡Adiós, clóset! Recordar esto fue casi como una carta a mi “yo del pasado”, en donde me despido de mis miedos del pasado y ¡AMONOS!