A todos nos ha pasado: ya sea que lo conozcamos en un bar, en una app, o en una cita a ciegas (¿todavía se hace eso?), en más de una ocasión nos hemos topado con uno de los 5 peores tipos de ligue. Parece inocente y bien intencionado, pero caras vemos, puntuación de Uber no sabemos.

Y pues es que uno que ha estado saliendo con todo tipo de hombres por más de una década, algo de experiencia me ha quedado. Pero, frágil criaturita del señor, si no vas a aprender del ejemplo, aprende de los errores.

Pon mucha atención, porque todos ellos tienen un modus operandi, una forma de acercarse, de agarrarte en tus cinco minutos, y de ahí, lo hacen a uno sentirse como en arena movediza: entre más desesperadamente trates de escapar, más te hundes. Te paso el dato para que tomes tus precauciones, para que no pierdas tiempo ni energía, pero sobre todo, para que seas cuidadoso de no caer en alguna de estas etiquetas tú mismo.

El Acosador

Ya lo conoces: sabe perfectamente qué hiciste, con quién lo hiciste, cuándo lo hiciste, dónde lo hiciste, cómo lo hiciste y hasta cuánto le dejaste de propina al mesero. ¿Pero cómo, si no subiste fotos a ninguna red social, ni hiciste check-in? Ah, pero los amigos que te acompañaron sí. Aunque no tiene sentido, si eso fue antes de que lo conocieras. Ah, pero claro que es valiosa información que algún día le resultará útil. Hoy en día es casi imposible pasar desapercibido gracias a la tecnología que todo lo ve y todo lo publica, pero los acosadores son cuidadosos, sigilosos y diestros en el arte de la perseverancia. Vaya, si hasta pueden rastrear smartphones e identificar rostros en cuestión de segundos. Estate alerta ante cualquier “encuentro inesperado” o comentario demasiado específico que no haya salido de tu propia boca, como el hecho de que esa persona sepa perfectamente cuánto amas el helado de arcoiris o ir a trotar cada sábado a los viveros de Coyoacán.

Lo de seguir todas tus huellas
En cada fiesta y en la escuela
Es porque tienes dando vueltas
A mi corazón

Lo del graffiti de tu casa
Donde te puse quien te ama
Sé que fué muy mala puntada,
Te pido perdón

OV7

El Intenso

TÍ-PI-CO: desde la primera cita sale la palabra “novio”, a la semana la frase “te amo”, a la siguiente ya te quiso presentar a toda la familia y amigos, y antes de cumplir el mes ya tiene su propio espacio en tu clóset, ya trajo un helecho, su cafetera, un gato y ya creó el grupo en Whatsapp con las damas de la boda, y las tiene escogiendo colores y organizando la despedida de soltero. Esta persona no está enamorada de ti, está obsesionada con la idea de amar y recibir amor. Sus intenciones no son malas, pero definitivamente tampoco son sanas, y no se da cuenta que entre más insiste en acercarse, más te aleja. Fíjate muy bien si recurre al chantaje emocional, y frecuentemente te sale con “es que no me quieres”, “es que soy horrible y no merezco que me amen”, “es que ya tú también me vas a dejar”, etc., etc., etc.

Ya lo se que tú te vas
Que quizás no volveras
Que muy tristes hoy serán
Mis mañanas si te vas
Hasta cuándo volverás

A mis brazos no lo sé
Será una eternidad
Creo que te voy a perder
Ya lo sé mi amor
Que te vas, te vas

Juan Gabriel

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El Celoso

Una cosa es que él sospeche cuando está viendo cómo otro wey del gimnasio (con lycras que le favorecen tanto enfrente como atrás) te está aventando los perros descaradamente y enfrente de él, que claramente es más que un amigo tuyo, y otra muy diferente es que no te deje ver a tu familia ni a tus amigos nunca. Incluso se rehúsa a presentarte a sus propios amigos después de meses de estar saliendo, seguramente pensando que alguno de ellos le va a bajar el ligue. Vaya, si hasta panchos te hace por hablar con el chico que te recoge el carro en el estacionamiento, el mesero o el bar tender. Un poco de celos pueden llegar a ser algo naturales, lindos y hasta necesarios en cualquier relación, ya que le demuestran al otro el cariño y la atención que a cualquiera le gusta recibir, pero hay límites. Si llevas un tiempo sintiéndose como perro con correa corta, probablemente sea momento de restablecer actitudes.

Celos de tus ojos cuando miras otra chica
Tengo celos, celos
Celos de tus manos cuando abrazas otra chica
Tengo celos, celos
Cuando te encuentras con alguien
Cuando caminas con alguien
Cuando te siento feliz
Yo tengo celos, tengo celos

Daniela Romo

El Indiferente

El otro extremo: el que no revisa tus mensajes en un par de días (sobre todo cuando tu último mensaje fue una pregunta que claramente requería una respuesta), sólo para dejarte en visto algunos días más; el que, cuando está contigo, más bien está con su teléfono, el que cuando sale contigo y con sus amigos, te abandona el resto de la noche, al que tienes que insistirle hasta el cansancio, y más que nada, el que te hace cuestionarte si no eres suficiente. Aquí hay que tener cuidado, porque seguramente los acosadores y los intensos se preguntan esto todo el tiempo. Hay que recordar que las relaciones sanas generalmente son equilibradas y se desarrollan de forma natural, las partes no se sienten empalagadas ni olvidadas, se buscan proporcional y recíprocamente, son independientes pero conocen los límites y necesidades propias y del otro.

En el recuento de los daños
Del terrible choque entre los dos…
Del firme impacto de tus manos
No sobrevivió mi precaución…

En el recuento de los daños
Me sales debiendo tantísimo amor
Que no puedo creer lo que escuché,
¿Cómo puedes decir que te olvidaré?

Gloria Trevi

El Prejuicioso

Aguas con estos, que son seriamente tóxicos. Seres closeteros o recién salidos del clóset, o que discriminan a lesbianas, bisexuales, trans, asexuales, poliamorosos, gordos, feos, chaparros, viejos, amanerados o cualquier otra etiqueta que vaya en contra de sus estándares cuadrados. Estas personas no solamente suelen ser ignorantes, también se oponen a escuchar opiniones o argumentos lógicos, y siempre deben tener la razón. Una clara señal que debes buscar es, al hablar tranquila y honestamente con él sobre lo que sucede, y sugerir ayuda profesional, inmediatamente se pone a la defensiva. No vale la pena desgastarse, no va a encontrar a alguien suficientemente aceptable para él hasta que toque fondo.

Marcaste mi vida
Dejándome olvidada aquí
Sacrificio absurdo
Y como recordarte ahora

No soy una señora
De una conducta intachable en la vida
No soy una señora
Luchando y perdiendo una guerra que se hace infinita

María José

Ahí lo tienes, los 5 peores tipos de ligue siempre dan señales claras, así que en cuanto veas un foco rojo, huye. Al final, todo se resume en inseguridad que estas personas deben trabajar a manera de reflexión, con persistencia y probablemente con terapia también.

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