El activista Enrique Torre Molina escribe sobre la Cartilla moral promovida por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. / Foto: Especial

El activista Enrique Torre Molina escribe sobre la Cartilla moral promovida por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

“Alma”, 15 veces. “Hombre” u “hombres”, 63. “Moral”, 94. ¿Y “mujeres”? Cero veces.

La Secretaría de Educación Pública de México publicó este fin de semana la Cartilla moral, un texto de 1952 que el autor Alfonso Reyes pensaba que serviría para sentar las bases de una “nación moderna”. Nomás que en esa nación moderna faltaban tres años para que las mujeres pudieran votar por primera vez, el alcalde de Ciudad de México cerraba bares gays y todos los presidentes eran del mismo partido.

Andrés Manuel López Obrador promoviendo la Cartilla moral. / Foto: Twitter

Ante las reacciones en redes sociales, muchos dicen que hay que entender el documento por su contexto original, por el momento histórico en el que se escribió, que palabras como “alma” y “espíritu” no pretenden usarse como conceptos religiosos, que en esa época no estaba de moda hablar de las, los y les.

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Pero resulta que no estamos en 1952 y lo que toca es preguntarnos por qué el gobierno quiere llamar la atención hacia esos mensajes hoy. Estamos en 2019, era del Frente Nacional “por la Familia” y presidentes que prefieren tener un hijo muerto que un hijo homosexual, y lo que toca es preocuparnos por cómo se puede interpretar y utilizar esta Cartilla moral.

¿Qué dice la Cartilla moral promovida por el Gobierno de AMLO?

Al principio del documento, el presidente Andrés Manuel López Obrador dice que la situación del país es producto de la “pérdida de valores” y que la difusión de esta cartilla “es un primer paso para iniciar una reflexión nacional” para que en México haya “respeto a la pluralidad y a la diversidad”. Empezar con un texto que ni siquiera nombra a la mitad de la población me parece un terrible primer paso.

La Cartilla moral dice que “el bien no debe confundirse con nuestro gusto o nuestro provecho. Al bien debemos sacrificarlo todo”. Que es básicamente lo que los sacerdotes de mi escuela decían al hablar, por ejemplo, de la homosexualidad: que hay que “sobreponerse” a los deseos homosexuales, porque estos van en contra de la moral y hay que ser más fuertes que nuestros antojos.

La Cartilla moral, escrita por Alfonso Reyes, sugiere “ser limpios y moderados en los apetitos naturales”. / Foto: Cartilla moral

Dice que “la familia es un hecho natural”. (En el mismo párrafo, y esta es una frase que jamás pensé escribir, hablan de las parejas de coyotes). El texto habla de la familia como una cosa formada por padres e hijos. Pero en México hay 11 tipos de familias. Y millones, como la mía, no tienen hijos. También aparecen las “tareas del espíritu” y los “mandamientos del bien”. Esa combinación de palabras es exactamente la que utilizan para justificar que haya mujeres en la cárcel por haber abortado, que los niños “que no se portan como niños” sean castigados, que una joven lesbiana vaya a “terapias” para “corregir” algo que no es corregible. Y todo esto sucede hoy, no en 1952.

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Es que, neta, la vuelvo a leer y no entiendo por qué no están todos más alarmados. ¿Por qué las autoridades de educación nos están hablando de espíritu, alma y mandamientos?

López Obrador hizo campaña junto a los homofóbicos del Partido Encuentro Social, dijo que los derechos de las mujeres y de las personas LGBT+ tienen que someterse a consulta popular, y dejó totalmente fuera de las 461 páginas de su Plan de Nación a la diversidad sexual. A veces muestra más vocación de pastor que de presidente. Nos habla como si estuviera dando misa y no… gobernando.

Creo que esta cartilla, en el mejor de los casos, es una ocurrencia más del presidente. Pero por ahora es una señal muy preocupante que merece que estemos alerta. Y en el contexto de hoy, no hay que dar ni un paso atrás.

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