No todas buscamos un príncipe azul. Y esta princesa, menos.

La gran mayoría de nosotras recordamos con cariño a nuestra princesa Disney, aquella con la que nos sentíamos identificadas a pesar que nosotros tuviéramos el cabello negro y ella rubio; la piel clara y ella morena, los ojos chiquitos y los suyos, grandes y coquetos. Sin embargo la sexualidad de todas ellas obedecía a un molde: solo les gustaban los hombres valientes, fuertes y aventureros. Pero ¿qué pensarían si les dijéramos que a finales de este año una de esas princesitas recatadas disfrutará del cortejo de otra mujer?

A muchas nos gustaría ver besándose a Ariel y Aurora, pero esta vez Disney eligió a otra protagonista de este posible romance lésbico. Se trata de Elsa, la protagonista de Frozen, esa historia de sororidad en la que las mujeres finalmente toman el papel protagónico y desechan muy pronto la ilusión que despertaba en otras chicas la idea del príncipe azul.

Fue en 2016 cuando los fanáticos de la película iniciaron una campaña en redes sociales que rápidamente se viralizó gracias al hashtag #GiveElsaAGirlfriend (“Denle a Elsa una novia”). El objetivo era promover la unión entre dos mujeres protagonistas y que, al mismo tiempo, esto pudiera visibilizar las relaciones lésbicas en todo el mundo. Pero fue hasta hace unos días cuando Jennifer Lee, directora y guionista de la cinta, soltó la sopa:

Me encanta todo lo que la gente está diciendo y lo que piensa sobre nuestra película; el hecho de que cree diálogo, de que Elsa sea un personaje maravilloso que llegue a tantas personas. Significa mucho para nosotros, significa que estamos siendo parte de este debate. Hemos tenido un montón de conversaciones sobre el tema y estamos muy concienciado sobre estas cosas.

Pero acaso lo que despertó la chispa de un posible gusto de Elsa por las chicas y su despertar sexual pueda leerse entre líneas en el estribillo del famoso soundtrack “Libre soy”:

Libre soy, libre soy.
No puedo ocultarlo más.
Libre soy, libre soy.
Libertad sin vuelta atrás.
¡Qué mas da!
No me importa ya
Gran tormenta habrá
El frío es parte también de mí
Mirando a la distancia,
Pequeño todo es
Y los miedos que me ataban
Muy lejos los dejé.
Seamos sinceros: ¿A poco no inspira la canción como para finalmente salir del clóset, dejar atrás esos “miedos que nos atan” y “luchar contra esa “gran tormenta” que se avecina y quiere derrumbarnos?
A decir verdad, las declaraciones de la directora no son demasiado explícitas acaso porque se trata de la creación de suspenso e interés alrededor de Frozen 2. Sea lo que sea, es necesario ya que Disney tome una postura sobre la diversidad sexual, y si esta es abierta e inclusiva, mejor, ya que, si su objetivo es educar desde el cine a la niñez mundial, qué mejor forma que visibilizar una relación de amor entre dos mujeres.

Ahora solo falta que Disney dibuje una pareja gay entre dos príncipes azules para que todos queramos ser niños de nuevo y recordar ese mundo ideal donde todo era posible y lo único que existía era el amor verdadero.