Rachel Weisz y Rachel McAdams dan vida a esta historia de amor en 'Desobediencia'. / Foto: Mundo Películas

En el amor, ¿qué debe hacerse? ¿Obedecer las reglas ortodoxas o ser fiel a ti mismo?

Por más lejos que vayas, nunca vas a poder huir de tu orientación sexual. Por más que te contengas o reprimas, siempre estará ahí. Tú eres quien decide cómo quiere vivir: siguiendo las reglas de instituciones religiosas ortodoxas-retrógradas, o siendo feliz aceptándote y despreocupándote por lo que opinen los demás.

Ronit (Rachel Weisz), una fotógrafa que vive en Nueva York, debe volver a Londres, su ciudad natal. El shock de la gente al verla demuestra que algo malo sucedió en el pasado. La comunidad judía a la que pertenece no parece estar tan contenta de volver a verla. El único que le abre las puertas de su casa es Dovid (Alessandro Nivola), su viejo amigo de la infancia, quien se casó con Esti (Rachel McAdams), la chica con la que Ronit tuvo ondas cuando eran más jóvenes.

El regreso de Ronit mueve muchas cosas en los personajes. Viejos secretos y heridas salen a la luz, cambiando la vida de todos. Estas son 6 lecciones que nos deja esta historia dirigida por Sebastián Lelio, cineasta chileno que ganó un Óscar por Mejor Película Extranjera en 2018 por Una mujer fantástica, cinta que explora la vida de una mujer trans.

El matrimonio no te cura.

En una parte de la película, Esti dice que pensó que el matrimonio la curaría. Me gusta mucho que los guionistas (Sebastián Lelio y Rebecca Lenkiewicz) hayan elegido esa palabra porque así puedo hacer énfasis en que la homosexualidad no es una enfermedad, por ende no es algo que se pueda curar. Así que si eres LGBT+ y crees que casándote con quien deberías tu orientación sexual va a cambiar como por arte de magia, estás [email protected]. Vivir [email protected] en el clóset es posible, pero nunca te hará genuinamente feliz.

Foto: Guía del Ocio

Contenerte no sirve de nada.

En otro momento de la película, Esti habla de que ella ha tratado de contenerse. Creo que muchos de quienes hemos estado (o aún estamos) escondiditos en el fondo del clóset podemos constatar que al final eso no deja nada bueno. Reprimirte te hace mal. Venimos a ser felices y auténticos, no a estar cumpliendo las expectativas de los demás. Aunque te contengas, tu esencia sigue ahí y solo siendo fiel a ella vas a vivir [email protected]

Siempre hay gente chismosa.

Si estás teniendo ondas con alguien de tu mismo sexo, ya sabes que es probable que si te besas en la calle te estés arriesgando a que pase por ahí algún conocido que, como no tiene nada mejor que hacer, decida ponerle algo de emoción a su vida aburrida y corra a acusarte con tu papá o con tu mamá o con tu tía o con quien pueda. Sí, hay gente así en la película, y hay gente así en la vida real. Si quieres estar en el clóset eso es muy respetable, pero si quieres permanecer ahí, enciérrate bien.

Aún persiste el miedo a que la gente se entere de que eres homosexual.

Mucha gente ha tenido terror de que sus familiares, amigos y otras personas sepan que él o ella son homosexuales por miedo al rechazo, miedo a ser atacados, juzgados. En el caso de Desobediencia, todo es aún más complicado porque las personajes pertenecen a una comunidad judía muy ortodoxa. Les doy algunos ejemplos: en una misa, el Rabino dice la frase “No family, no joys”, algo así como que si no tienes familia, no tendrás alegrías; las mujeres usan pelucas en lugar de mostrar su pelo; la mujer está cien por ciento al servicio del marido; si no tienes esposo piensan que no te realizaste como mujer, etcétera. Así que en este ambiente tan cerrado, ser lesbiana simplemente no es de Dios. Ojalá algún día ser LGBT+ no signifique sentir una terrible angustia de ser [email protected] y [email protected] por los demás.

Foto: Why I Love Movies

Ser LGBT+ no significa que hay algo mal contigo.

Un personaje le grita a una de las Rachel (no les diré cuál, mejor vayan a ver la película) la frase: “What’s wrong with you?!”. Algo así como ¡qué te pasa, estúpida! ¡Estás mal! ¡¿Cuál es tu maldito problema?! Recuerda que hay muchas religiones que consideran que la homosexualidad es un pecado, y así como otras personas tienen derecho a creer lo que quieran y practicar la religión que les plazca, tú tienes derecho a ser quien tú quieras y amar a quien se te pegue la gana. Eso que tú eres, eso que tú sientes, es válido y no hay absolutamente nada mal contigo.

Somos libres de elegir.

Para mí, esa es la mejor frase de toda la película: todos «somos libres de elegir». Como les dije al principio, los personajes evolucionan y le hacen frente a los retos que la vida les presenta; retos que les cuesta trabajo superar debido a su religión y a sus creencias, pero que los ayudan a crecer como personas al grado de reconocer que, después de todo, todos somos libres de elegir vivir como queramos y amar a quien queramos.

Como muchas películas de temática LGBT+, es una historia dura que nos muestra las dificultades por las que sigue atravesando la comunidad, especialmente cuando se trata de personas que pertenecen a familias muy religiosas.

No se la pierdan y que viva el amor.

También te recomendamos las películas “Una mujer fantástica“, “Thelma” (una chica lesbiana que tiene poderes sobrenaturales) y el cortometraje “Pretty Boy“.