Los hombres tenemos muchas zonas erógenas. Conócelas para aumentar el placer. / Imagen: Salvador Núñez

No solo a través de la estimulación de los genitales se obtiene placer. Los hombres tenemos muchas zonas erógenas que debes conocer para pasar un buen momento —o un ratote— con tu pareja.

Seamos honestos: muchas veces nos aburrimos de lo tradicional. Para alcanzar el placer durante el sexo no es necesaria la penetración, por eso en Homosensual te hablaremos de cinco zonas erógenas de los hombres para que le des placer a tu pareja.

Pezones

Jugar con los pezones puede resultar bastante placentero. / Foto: Giphy

Un estudio publicado por el Journal of Sexual Medicine en 2011, asegura que el placer obtenido a través de los pezones es muy similiar al placer por la estimulación de los genitales.

En los hombres, las terminaciones nerviosas se encuentran muy juntas, por lo que puedes enfocarte en estimular el pezón y la areola (zona circular oscura alrededor del pezón), mientras le puedes dar un masaje en el pecho.

La manera más fácil de estimular los pezones es apretándolos y acariciándolos, lamerlos y chuparlos. Puedes variar la intensidad, lo que provocará un mayor placer.

Como recomendación, puedes lamer una parte de su pecho y soplar sobre la parte húmeda. Debes saber que es muy estimulante el contraste entre calor y frío.

Espalda

Antes o durante el sexo, interactuar con la espalda aumenta el placer. / Imagen: Giphy

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A lo largo de la espalda hay muchísimas terminaciones nerviosas, recuerda que por ahí corre la médula espinal.

Una de las zonas más placenteras es la parte baja de la espalda. Puedes empezar la estimulación partiendo de la nuca y descender hasta la parte baja de la espalda. Y si eres más atrevido, puedes continuar descendiendo… ya sabes… *guiño, guiño*.

Son varias las formas para complacer a tu compañero: besos, caricias, rasguños, mordidas, etc. Recuerda que la piel es el órgano más grande y el más sensible, por lo que puedes echar a volar tu imaginación y explorar cada rincón que el cuerpo te ofrece.

Orejas

El roce de la barba es muy estimulante. / Imagen: Giphy

Aunque no lo creas, las orejas cuentan con una gran cantidad de terminaciones nerviosas, en especial, el lóbulo —la parte inferior— y la parte trasera de la oreja.

Al igual que en la espalda, hay muchas maneras de obtener placer en las orejas: puedes acariciarlas, besarlas, mordisquearlas y, si no eres tímido, introducir tu lengua.

Para muchas personas resulta placentero escuchar la respiración agitada de la pareja o que les digan cosas —sucias—. Para aumentar el placer, puedes continuar estimulando la nuca y el cuello.

Además de obtener placer, la estimulación de las orejas ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.

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Pies

Procura que tus pies siempre estén en óptimas condiciones. / Foto: Giphy

Puedes empezar acariciándolos o dándoles un masaje, iniciando en las piernas y descendiendo por los tobillos, el talón, el empeine y las plantas.

Pasar y frotar los dedos por la planta del pie es muy estimulante. Hacerlo requiere de cierta destreza, pues la pareja puede ser susceptible a las cosquillas. También resulta muy placentero besar y chupar los dedos de los pies.

Para esto, es importante la higiene. Unos pies que no son cuidados o que presentan mal olor pueden arruinar el momento.

Muchas personas encuentran placentero recorrer el cuerpo de la pareja con los pies. Por ejemplo, en las posiciones sexuales —como el yunque o la fusión— en las que el pasivo coloca los pies sobre el pecho del activo, y aprovecha para recorrer el torso.

Perineo

Explorar esta zona de tu cuerpo te hará sentir en las nubes. / Imagen: Giphy

Dejamos lo mejor para el final. Si no lo conoces, te lo presentamos: es la zona comprendida entre los testículos y el ano, ¡y vaya que tiene muchísimas terminaciones nerviosas!

Al encontrarse en una zona cálida, húmeda y cerca del ano, la higiene es vital si quieres experimentar placer en esta región del cuerpo y evitar cualquier situación incómoda.

Para estimular esta parte puedes acariciarla y recorrerla de extremo a extremo con las yemas de los dedos, y si eres de los que van con todo, puedes estimularla con la lengua —recuerda usar una barrera, como un preservativo—.

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El perineo es una de las zonas más cercanas a la próstata, por lo que puedes llegar al punto P ejerciendo un poco de presión.

Si decides explorar esta zona de tu cuerpo no te vas a arrepentir, ¡te lo garantizamos!

¡Hasta se me puso la piel de gallina!

Con información de Fucsia y ACV.