Bisexualidad ¿Me gustan más los hombres o las mujeres?
Bisexualidad ¿Me gustan más los hombres o las mujeres?

Comienzo este texto preguntándome ¿Qué me gusta más; los hombres o las mujeres?

No tengo una respuesta, no existe en mi persona una forma de resolver ese cuestionamiento de manera clara. Probablemente muchos puedan creer que la razón sencilla es la falta de decisión. A lo largo de los últimos años he fantaseado con chicos y con chicas, hago esta aclaración heteronormada porque al final el día estoy hablando de la bisexualidad como lo que es; una atracción del tipo afectiva y/o sexual hacia hombres y mujeres. Sin embargo, esta atracción no mantiene un nivel de porcentaje de gustos de manera constante, sino que, como todo lo relativo a la sexualidad humana, varía de acuerdo al momento y a la situación de vida de cada persona.

Plantearé un ejemplo: De niño amaba las galletas de vainilla, las de fresa se me hacían demasiado dulces y las de chocolate demasiado fuertes. Con el tiempo, mi gusto por las primeras fue sustituido por las donas de chocolate. Hoy puedo comer galletas o donas y probablemente el sabor no sea una característica que considere del todo, sino la calidad de las mismas. Muchos dirán, este ejemplo no funciona, porque el sexo y la comida no juegan en el mismo campo.

Pensemos entonces; hay un hombre heterosexual que tiene en lo alto de su lista de atracciones a una voluptuosa de piel blanca, cintura delgada, cabello rubio y ojos azules, un día, sin más descubre que esa fantasía ya no existe y que ahora sueña cada noche con una morena de origen latino, voluptuosa también, pero de piel apiñonada y ojos oscuros. Nadie cuestionaría su cambio de gustos, porque estamos hablando de una situación heterosexual. Lo mismo pasa en el mundo homosexual; un día pueden atraerte los hombres del tipo actor de porno y con el tiempo cambiar ese gusto por los jovencitos delgados y sin mucho potencial para grabar una cinta para adultos. Las variaciones sobre la atracción sexual son constantes en la vida y forman parte de nuestra naturaleza.

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En la bisexualidad pasa lo mismo; en determinado momento de tu vida puedes sentir mayor atracción por hombres que por mujeres y viceversa, no se trata de que vayas a acostarte con todo mundo y mucho menos que planees jugar con los sentimientos de alguien. La onda es ser completamente honesto, ya que hay un margen enorme entre lo que te gusta y con quien decides compartir una relación sentimental. Al hombre que le gustaban las rubias no necesariamente se le limita a estar con una, pueden gustarle como su máximo en la vida y establecer una relación con una chica completamente distinta a esa atracción. El físico y lo sentimental no van atados de manera obligatoria.

No porque el actor más sexy del momento sea tu mayor crush sexual significa que vas a limitar tus relaciones hasta el día que lo conozcas o hasta que aparezca su doble en tu vida para decidir establecer una relación, ya sea física o sentimental. Somos seres cambiantes. Si a un bisexual le atraen más las mujeres en el sentido físico y mantiene una relación amorosa con un chico, no significa que por esa razón le va a pintar el cuerno el día que una mujer aparezca. Si pensamos de esa manera estaríamos afirmando que si tu novio no es Zack Efron, el día que uno similar al actor se te ofrezca terminarás siendo infiel indiscutiblemente y sabemos que eso no es cuestión de atracción, sino de honestidad, respeto y confianza.

Para mí como bisexual, no existe un punto de comparación entre el sexo con hombres y con mujeres. Aclaro, este es un planteamiento personal. Considero que son dos cosas totalmente distintas y he disfrutado de ambas situaciones plenamente sin sentirme señalado por mi propia mano como un indeciso. Evidentemente se trata de respetar las relaciones sentimentales en el marco de fidelidad que ambos hayan establecido. Si hay una mentira de por medio, las cosas no funcionarán nunca. En su momento he podido ir por la calle con una chica, ver a un tipo sabrosísimo y decirle a ella “sí le daba, ve que nalgas tiene”, eso no establece que si hubiera caminado sin compañía me hubiera ido a la cama con él, establece que existe la suficiente confianza como para ser yo mismo sin que eso signifique dañar una relación.

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Seamos claros, cuando situaciones como la mencionada arriba generan un conflicto no es por la orientación sexual de los integrantes de la pareja, es por una falta de certeza de la persona con la que estás, sobre ti mismo.

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Leyendo varios estudios he comenzado a cuestionar las etiquetas, las sigo utilizando porque en ocasiones son necesarias para plantear una visión contundente y clara sobre lo que se escribe, pero ¿Es necesario seguir pensando en  que somos homosexuales, bisexuales, trans, lesbianas?, ¿no sería más sencillo considerarnos simplemente personas que van por el mundo relacionándose con personas?

Atravesamos un momento crítico alrededor de la lucha por nuestros derechos, los derechos que tenemos como seres humanos. Latinoamérica está bajo la lupa de muchas asociaciones que consideran que elementos de nuestra personalidad y derechos que nos pertenecen, están fuera del marco de la legalidad. Si nosotros mismos no aceptamos nuestras diferencias será complicado formar una barricada fuerte que nos permita alcanzar lo que se nos ha negado a través del tiempo.

A mí me gustan las mujeres, la sensación de convivencia que me generan complementa gran parte de mi ser y me mantiene en paz. A mí me gustan los hombres, la complicidad de género que me transmiten complementa parte de mi ser y me mantiene en paz. Pero sobre esas dos afirmaciones, a mí me gustan las personas, no me atraen todas, la paz que me transmiten me hace sentir feliz y eso no lo cambiaría por nada.

Los leo pronto #Homosensuales… Sab