Cuando de fetichismos hablamos, hay un universo: uniformes, sadomasoquismo, medias, cuero, látex… un día hasta me contaron de muppets y botargas #nosoyquienparajuzgar 😉 Pero algo de lo que pocos hablan, pero a muchos les gusta cuando las persianas están cerradas, son los fetiches más cochinos.

Basta con buscar en PornHub algunos de los fetiches que les voy a platicar para que se den una idea de lo populares que son. Millones de videos y comentarios de usuarios en todo el mundo no me dejarán mentir. Hablo de fetiches verdaderamente insalubres pero inofensivos… siempre y cuando no sea tan seguido, se cuente con una flora intestinal de concreto, se tengan las defensas tan arriba como las erecciones, uno limpie TODO antes y después como a una sala de operaciones, y claro, se practique una vez que hay confianza mutua.

Hablo de fetiches que van más allá de tragar semen o de lamer axilas #GuacalaQueRico, que a muchos encanta, pero que son para principiantes comparados con estas prácticas que… digamos… es mejor no mencionar en una mesa con la abuela, la tía y la madre bebiendo Earl Grey en tazas de porcelana de más de 100 años sobre un mantel de encaje hecho por monjas belgas.
Lo importante aquí es recordar que hay todo en la viña del señor, y que, mientras no afectemos a otros (o sea, violaciones, pedofilia y esas cosas), cada quien puede hacer lo que quiera en la privacidad de su cuarto, o baño … o cocina… ¡o calabozo! Sin más preámbulos, los 5 fetiches más cochinos.

Ropa interior sucia


No puedo jactarme por mi inocencia, aunque tampoco es mi preferido del menú de todos los días. Simple y llanamente, ropa interior usada, mejor si es después de un día de andar de arriba para abajo. Los expertos lo recomiendan al terminar la rutina del gimnasio o de salir a trotar (¡que salga jugo de macho al exprimirla!), pero los verdaderos coleccionistas optan por las manchas de semen. Y bueno, están las opciones que cada quien busque: briefs, trunks, boxers, jockstraps, tangas… sólo que, si me preguntan, no me importa mucho el corte siempre y cuando la ropa interior, si no es buena y cara, al menos que sea bonita y esté en buen estado. Lo importante es estar consciente de que la prenda estuvo en contacto directo con los genitales un buen rato, y que huele a hombre.

Deportes acuáticos


Saquen los paraguas y las gabardinas, que el pronóstico dice que se viene un nubarrón de lluvia… dorada. Orinarle a alguien encima por placer es más común de lo que creeríamos. A mucha gente le gusta por el olor, el sabor y el calor de los meados, y por el hecho de que salga de una buena verga. No es taaaaan insalubre, lo único es que hay que considerar que sea en un espacio fácil de limpiar como el baño, una terraza, un jardín o un sillón de tela impermeable sobre piso, no el tapete persa. En la espalda, en el pecho, en las piernas, en las nalgas, en el pene, en la cara… ya ustedes sabrán.
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Besos negros


Una de mis favoritas, hacerlo y que me lo hagan. Al que le comen el culo a besos, lengüetazos, nalgadas y mordidas, obvio después de un proceso de limpieza más profundo que un restaurante con 3 estrellas Michelin, se siente en la gloria gracias a la cantidad de terminaciones nerviosas del ano. El que lo come es porque ama las buenas pompas y los pelos, así que se da un festín como si fuera buffet. Y, si se hizo correctamente, ambos se quedan con la sensación un buen rato después de haber terminado, el primero, de la lengua, los labios y los dientes del otro ahí atrás; el segundo, de la piel suave y lisa del interior del culo contra su lengua. ¡De-Li!

Ojo de pescado


No precisamente de caballeros. Es una práctica no concensuada para la posición de perrito en la cual el activo finge venirse en la espalda del pasivo, cuando en realidad le escupió justo antes de terminar. ¿Y para qué tanto show? Pues verán, cuando el pasivo cae en la trampa, cree que el otro ya terminó, y se voltea, el activo realmente se le viene en su cara sin avisarle, o, para ser más exactos, en los ojos. Pues cada quién sus fetiches, ¿verdad?

Popó


Bueno bueno, hemos llegado a lo que ya muchos veían venir. En este bello Diagrama de Venn encontramos un grupo sorprendentemente amplio y creativo relacionado con las heces. En mi investigación fíjense que me volví bastante letrado en el arte del cagadero. Estas son las más populares: Sánchez el Sucio (después del sexo anal, tomar restos de heces con los dedos para dibujar un bigote en la cara de la pareja), Karl el Caliente (meter heces en un calcetín y pegarle a la pareja con él), Almuerzo Caliente (penetrar la boca de la pareja cubierta con plástico para cocinar, pero llena de heces) y Bote con Fondo de Cristal (uno se pone debajo de una mesa de vidrio para ver al otro defecar sobre ella). Parece que ya lo único que falta es hacer origami o un bonsai en forma del emoji.
Ah, y recuerden no lavarse los dientes 30 minutos antes o después, ya que pueden lastimar las encías y las bacterias pueden entrar a nuestras bocas por orificios microscópicos, y luego hay que andar lidiando con unas infecciones que para qué les cuento.

¿Ustedes qué tan kinky son? ¿Han probado o les gustaría probar alguna de estas cosas? ¡Sin pena! Que de lo que se trata aquí es justo de eliminar tabúes.