El sexo es, para muchos, el mayor placer en esta vida. Y aunque un rapidín de misionero un domingo después de cenar es mejor que nada, habemos quienes preferimos ponerle picante (y fresas, y chocolate, y champaña) al asunto. ¿Y qué mejor ejemplo que los protagonistas de la fiesta Fetish Bunker del pasado 30 de abril?

A algunos les gusta observar, a otros, que los observen, a otros, un poco de dominio físico, o los uniformes, o los juguetes, o las lluvias doradas, o qué sé yo; al final se trata de probar cosas diferentes. Es así como el Día del Niño tomó un giro inesperado, y algunos fetichistas se reunieron en Normandie, un club nocturno underground en el centro de la Ciudad de México, para desmecatarse. Estos fueron los mejores:

Pintura neón: una de las estrellas de la noche fue la pintura neón corporal distribuida estratégicamente por todo el lugar para que los que fuimos nos la embarráramos por todo el cuerpo, o para que se la embarráramos a alguien más, como fue el caso de Alex Marrón, quien con su linda sonrisa y sus ojitos tiernos dominaron la pista. Es así que, bajo la luz negra, destellos de naranjas, amarillos y rosas se perdían entre besos sedientos y manos escurridizas.

Leather y rubber: uno de mis favoritos. Entre los tragos y el humo (que no olía exactamente a tabaco), disfrutamos del brillo de atuendos negros hechos enteramente de cuero o de hule. La forma en la cual se pega a la piel y le da forma al cuerpo a muchos nos vuelve locos, como vemos con este grupo de amigos. ¿Con cuál se quedan?

Tatuajes: otro fetiche que me prende más que la pirotecnia al barrio chino en año nuevo. “Firmarse”, como le llamamos los tatuados a este arte, es una forma de decirle al mundo quiénes somos y los que más nos gusta (al grado de desear llevarlo para siempre grabado en la piel). Antes solamente se les veían a los marineros o prisioneros, pero hoy los vemos en las pasarelas y hasta en las salas de juntas. Pero definitivamente, muchos creemos que los tatuajes son sensuales, y no podemos evitar fantasear con ver la luz de la luna reflejada sobre la piel manchada y sudorosa, bailando al ritmo de nuestra respiración agitada.

Recomendada: Superman es gay.

Twinks: esta etiqueta de la fauna gay suele limitarse a chichos jóvenes, delgados, lampiños y lindos. Pero no por eso los twinks son tiernos e indefensos venaditos, algunos también pueden llegar a ser bastante traviesos, y disfrutar de los fetiches más escandalosos. Los que se saben twinks y lo disfrutan, se sacan todo el jugo para ligarse a alguien que se excite con esta etiqueta, para dejarlos queriendo más.

Chicas: las reinas de la noche fueron las anfitrionas Coco Máxima y Kimbara Kumbara, quienes con su look despampanante se llevaron miradas, palmas y clics de cámaras. Encaje, medias de red, tacones, cadenas, estoperoles, joyas y cuero puede parecer una combinación cargada y extraña, pero en las cantidades correctas y en los lugares apropiados, se logra el mejor fetiche de la noche.

Six packs: No podía faltar. Al final, cuando nos quitamos la ropa interior, los cockrings, las pinzas para los pezones, los arneses, el maquillaje o el chocolate de todos los rincones, lo que queda es nuestro cuerpo. Matarnos horas a la semana en el gimnasio y llenar el refri de plantitas y proteína, en lugar de azúcar y grasa, tiene su recompensa. Y ahora, a presumirlo en fiestas underground, y al terminar la noche, en la cama.

Así que ya saben: no dejen de revisar los siguientes eventos en este club nocturno, ya que como pueden ver, son solamente para los que se quieren divertir en serio.