Les presumo los jardines otoñales del Bellagio
Les presumo los jardines otoñales del Bellagio

Ok ok ok… les traigo la reseña de otro viaje, PERO no cualquiera, a Las Vegas, PERO además en plan de despedida de soltera, y espérense: ¡despedida de lesbianas! Ya sé, criminal, no saben la divertida que me puse. Les platico de lo que me acuerdo…

Se trató de la despedida de dos amigas de la universidad que se casan pronto, y de un grupo mixto (hombres, mujeres, heterosexuales, homosexuales y quizá alguno definiendo su etiqueta), así que ya se imaginarán cómo se puso. Obviamente cumplimos mucho de lo obligatorio, como visitar casinos y hoteles, apostar, tomar  demasiados Long Island Iced Teas, un poco de taco de ojo, y dejarnos llevar por la ciudad del pecado.
Ah... y fabulosas esculturas de zapatos de tacón
Ah… y fabulosas esculturas de zapatos de tacón

Nos hospedamos en un hotel con el nombre del trago favorito de Carrie Bradshaw #JustTheRightAmountOfWrong (justo la cantidad correcta de lo incorrecto), un lugar desvergonzado, descarado y delicioso; donde cada recoveco derrocha sensualidad. Y créanme, hay una razón: con tres albercas (una como club permanente), tiendas, bares y restaurantes por doquier, y un estilo muy chic; es quizá el mejor hotel en el que me he quedado en mi vida.

Uno puede ver desde la comodidad de su terraza cada luz neón del bulevar, y desde la comodidad de las camas a sus compañeros de habitación ducharse. Y la estrella del hotel: un candelabro de tres pisos donde uno puede entrar para tomar deliciosos y únicos cocteles entre decenas de miles de cristales, literal.
Araña del club Omnia
Araña del club Omnia

Algunas lesbianas fueron a ver el espectáculo de la imponente Celine Dion, y salieron extasiadas, una pareja buga fue al show del Cirque du Soleil, Zumanity, y salieron calientes. Bastantes fuimos a ver al sexy Calvin Harris al Omnia del Ceasars Palace hasta altas horas de la madrugada. También fuimos a ver al francés David Guetta a una de las mejores fiestas de mi vida, una pool party en el club de playa del Winn #ChampaignShowers. También fuimos a Spearmint Rhino a ver… algo que todavía no creo… ¡a chicas bailando en ropa interior! (en el más decente de los casos, qué oso… súper buga). Como pueden ver, se trató de un viaje con algunos excesos, en el cual mi sexualidad casi se vio confundida por un breve instante (#LoQuePasaEnLasVegas).

¡Y la comida! El brunch del Bellagio es ya una tradición, pero el de Wicked Spoon se lo lleva de calle (obvio con mimosas, el pretexto perfecto para empezar a tomar desde que uno sale de la cama). Secret Pizza ofrece rebanadas estilo New York, y en la dulcería y el bar de de Hexx van a enloquecer, pero NO SE PUEDEN MORIR sin haber probado las hamburguesas de Gordon Ramsay.
¡Salud! Coctel en Hexx
¡Salud! Coctel en Hexx

Claro que lo más importante fue complacer a las novias, y creo que fue misión cumplida. Esta fue una experiencia extraordinaria y muy necesaria, algo que creo todos debemos hacer antes de ponernos como pasitas… claro que hasta las pasitas van a pasarse horas frente a las máquinas traga-monedas y a recibir tragos gratis. Dicen que el que es desafortunado en el juego es afortunado en el amor, pero como a mí no me gusta apostar, les quedo mal como referencia #VegasBaby. Las afortunadas en el amor son Clau y Carmen, a quienes aprovecho para felicitar y desear lo mejor en la nueva etapa de sus vidas.

Para más fotos originales, visiten mi Instagram, solo porfa no me juzguen por traer un coctel en la mano en el 85% de las fotos del viaje (el otro 15% son fotos de otras cosas, o bien de mí, también con un vaso en la mano, pero escondido).