Presta atención y cuida tu lenguaje a la hora de hablar del VIH. / Foto: Tumblr

Cambiando ciertas palabras de nuestro vocabulario podemos dejar de incitar al estigma y la discriminación. Toma en cuenta estos 8 errores que cometemos al hablar del VIH.

Todo el mundo pareciera experimentar la peor de las fobias al escuchar tan solo las siglas del Virus de Inmunodeficiencia Humana. El problema es que el VIH no mata, el estigma y la discriminación sí. Hay que hacer un cambio necesario y pronto en cómo se habla de estos temas para que la sociedad empiece a permearse de ello y responda a situaciones que estigmatizan a través del lenguaje.

Conversamos con el periodista colombiano y especialista en Derechos Humanos Diego Leonardo Mora sobre un análisis que realizó en 2017. Este trataba de cómo los medios de comunicación en América Latina, claves en el proceso comunicativo y formativo de la sociedad pues esta reproduce lo que en ellos se informa, hablan sobre el VIH. Esto incluye qué palabras utilizan para hacer referencia a él y cómo eso incita al estigma y la discriminación. Aquí 8 grandes errores que cometemos al hablar del VIH.

1. Una persona vive con VIH, no está “enferma”.

La palabra que más utilizan los medios de comunicación para referirse a una persona que vive con VIH es “enferma”. Ni siquiera la fase SIDA se podría describir con esta palabra porque, como su nombre lo indica, es un Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.

El uso erróneo de esta palabra no sucede solo con el VIH sino con las demás infecciones de transmisión sexual. Muchas veces los medios se refieren a esta problemática de salud pública como “ETS”, sigla de la incorrecta expresión Enfermedades de Transmisión Sexual, cuando lo correcto, como veremos más adelante, es utilizar las siglas “ITS”, que significan Infecciones de Transmisión Sexual.

Dejemos de cometer estos grandes errores al hablar sobre el VIH. / Foto: Infografía tomada del estudio de Diego Leonardo Mora.

2. La persona con tratamiento antirretroviral no es un “paciente”.

La palabra “paciente” es la que sigue en mayor proporción de usabilidad errónea. A una persona con VIH no se le denomina “paciente” porque no está enferma, sus capacidades físicas no están limitadas. Ella aprende a vivir con el virus y tiene una vida normal como cualquier otra persona con la diferencia de que toma un tratamiento antirretroviral.

Mira también: ¿Cómo acabar con el VIH en el mundo?

3. Una persona vive con VIH, no “convive” con este.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el término “convivir” como vivir en compañía de otro u otros. Esta definición, entonces, se aplica a una persona que no vive con VIH que cohabita —convive— con una persona que sí vive con el virus.

Además, estos términos son una forma de identificar a la población: no es lo mismo trabajar con personas que conviven (enfoque de prevención) que con personas que viven (enfoque de tratamiento) con VIH.

También, para facilitarnos la vida, desde hace un buen tiempo la ONUSIDA viene expidiendo hojas informativas con la simple definición de “persona con VIH“.

4. “Persona portadora de VIH”, gran error.

En la misma línea del error anterior y para explicarlo en términos prácticos, hablamos sobre otra palabra muy difundida en los medios y la sociedad en general: la definición de una persona con VIH como “portadora” del virus.

Tú portas tu maleta o tu ropa, pero cuando llegas a casa las dejas en tu cama. ¿Acaso así sucede con el virus? Este no se puede “portar” y quitar cuando uno quiera.

Esta palabra, además, conlleva una carga estigmatizante porque, cuando alguien se refiere a una persona con VIH como “portadora”, indica o permite inferir que eso que “porta” puede ser transmitido fácilmente, algo completamente contrario a la verdad pues este es un riesgo asumido a partir de una corresponsabilidad, no solo una responsabilidad de la persona con VIH.

5. El VIH se transmite, no se contagia.

Al catalogarse el virus como una infección entonces se habla de que este se transmite, y aquí se diferencia de una enfermedad porque esta se contagia. Los parámetros de riesgo cambian. Te decimos cómo es que se transmite el VIH.

  • Contacto de fluidos corporales (sangre, semen, fluido preseminal (preeyaculatorio), fluido vaginal y leche materna de forma directa a través de revestimiento de la vagina y/o el cuello uterino, pared del ano o el recto, la apertura hacia el pene (uretra), boca con úlceras o encías sangrantes, cortes y llagas profundas en el cuerpo.
  • Durante un embarazo o al final de este (el parto), una madre puede trasmitir el virus a su hijo, al igual que en el proceso de lactancia del posparto. A estos eventos se les denomina transmisión perinatal.
  • La exposición ocupacional o riesgo biológico en trabajadores de la salud, esto es que al momento de tomar muestras de sangre de una persona con VIH, el trabajador de salud se pinche con la misma aguja con que la muestra fue extraída.

En lugar de decir “contagiar”, yna alternativa responsable es el verbo “contraer”. Así que, si una persona con VIH va en el transporte público y tose, no va a generar ningún tipo de daño. Por eso el buen manejo del lenguaje es de vital importancia.

6. Personas con VIH, mejor que “infectadas”.

Por supuesto estas recomendaciones aplican también cuando se habla de una población o un número de personas que viven con el virus, y si bien se “facilita” el tema aplicando los plurales, debe tenerse en cuenta que incluso los términos adecuados pueden llegar a ser muy estigmatizantes frente a esta población.

Tal es el caso de la palabra “infectados”, que socialmente reviste una carga de peligro y por ende rechazo hacia la persona o personas en cuestión; un The Walking Dead en potencia.

Foto: Twitter

7. Oxígeno 1 – VIH 0

Existe demasiada desinformación y, peor aún, el VIH carga con más de 30 años de satanización por parte de los medios que han sido grandes responsables de promover un mensaje de completo rechazo hacia las personas que viven con el virus. Y con ello, la creencia de que cualquier acercamiento a objetos que utilizan estas personas será un inminente riesgo. Esto, si bien hace parte más de un conjunto de mitos sobre el riesgo hacia el VIH, creer que cualquier gota de sangre que veamos es potencialmente dañina puede ser una forma de comunicación estigmatizante.

Mira también: 5 prácticas sexuales que no transmiten VIH (explicadas con imágenes de Bob Esponja)

Hay algo que nunca nos dijeron los medios de comunicación: que el virus muere al tener contacto con el oxígeno. Un gran ejemplo de ello es, si un hombre gay se corta la cara con una cuchilla de afeitar y luego su pareja utiliza la misma cuchilla, no existe riesgo alguno de infección. ¿No crees, entonces, que las personas que no comen de la misma cuchara con que lo hizo alguien con VIH por miedo se ven… ridículas?

8. ¿Hasta cuándo confundirán VIH con el SIDA?

Este tal vez es uno de los errores mayormente difundidos en la población en general y ha sido verdaderamente difícil de combatir. Quizá lo más perverso de este es que reúne varias de las características de errores anteriores por la carga social de pánico y rechazo que genera esta sigla. Cuando uno está en fase SIDA es cuando hay una ausencia de respuesta inmunitaria y las defensas del cuerpo humano se encuentran muy bajas, ya que el virus ha avanzado por los sistemas corporales afectándolos y debilitándolos.

Hay que perderle el miedo al VIH

No queremos que la gente se vuelva flexible frente al virus, pero sí concienciar que las personas con VIH tienen dignidad y que todos podemos contribuir al respecto. No son solo palabras, sino que detrás de ellas vienen una cantidad de situaciones y problemas que pueden llegar a ser fatales.

Tienes la oportunidad de corregir a la persona que le dice “sidoso” a alguien que vive con VIH, pues ese alguien, por problemas de estigma y discriminación, dejará de asistir a centros de salud, dejará de acceder al diagnóstico temprano y al tratamiento, dejará de contarles a sus parejas, y entonces nunca combatiremos efectivamente la transmisión del virus. ​

Revisa el estudio completo de Diego León aquí.