Carlos ha decidido contarnos su experiencia con el VIH. / Foto: XenZone

Este es el testimonio de una persona con VIH que ahora levanta la voz para exigir el derecho a la salud de miles de personas.

Vivir con el virus de inmunodeficiena humana (VIH) ya no es sinónimo de muerte. Esto, gracias al acceso universal a los antirretrovirales, garantizado por la Secretaría de Salud desde el 2003. Diversas clínicas y organizaciones brindan el tratamiento antirretovírico para controlar el VIH o el sida. Apegarse a las indicaciones médicas garantiza tener un estilo de vida normal y sin complicaciones.

Sin embargo, el proceso que va desde conocer el resultado reactivo de la prueba de VIH hasta seguir el tratamiento médico no suele ser fácil. Todos suponen estar completamente sanos, hasta que una gota de sangre confirma que el virus se encuentra en el organismo. ¿Cómo sobreponerse a un momento tan difícil como este? ¿Qué se debe hacer después para llevar un estilo de vida sano?

Carlos ha decidido contar su historia en entrevista exclusiva para Homosensual: cómo ha sido su vida desde que se enteró que vivía con el VIH, su apego al tratamiento médico y su preocupación ante el desabasto de antirretrovirales en nuestro país.

La prueba que cambió su vida

Como sabemos, el VIH puede ser transmitido de diversas maneras: a través de las prácticas sexuales sin protección, uso de jeringas o agujas usadas por personas con el virus o durante el embarazo. Si esto se enseñara de manera correcta en la educación básica, seguramente la transmisión del virus sería menor. Carlos escuchó por primera vez del VIH a los 14 años en la escuela. Nunca se imaginó que algunos años después lo volvería a escuchar, pero ahora de una manera que cambiaría su vida para siempre.

Para saber si has contraído el VIH, hazte la prueba. / Foto: Imagen del Golfo

En varias instituciones académicas se realizan jornadas para realizar pruebas rápidas de VIH. Carlos, en este entonces con 18 años, decidió hacerse la prueba un 17 de abril en su escuela. El joven que bajó de la camioneta donde se realizaban las pruebas no fue el mismo que había subido algunos minutos antes:

Recuerdo claramente que fue en el patio de la escuela donde estudiaba. Jamás imaginé que al bajar de esa camioneta, lugar donde hacían la prueba, mi vida sería otra. Un resultado reactivo o positivo fue la noticia que daría un cambio total a mi vida.

«¿Ahora qué hago?» y «¿Cómo se lo digo a mi familia?» son algunas de las preguntas más frecuentes que se hacen las personas cuando su prueba sale reactiva. Para muchos, el proceso de aceptación es muy difícil. Sin embargo, Carlos encontró un fuerte apoyo en «hermosas personas» que estuvieron a su lado en todo momento.

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Malas noticias

Cuando una persona sale reactiva en su prueba de VIH, debe someterse a una segunda prueba para confirmar la presencia del virus e iniciar el tratamiento antirretrovírico. Quince días después de hacerse la prueba, Carlos se hizo una prueba médica para conocer su estado de salud. Los resultados no eran nada alentadores: la carga viral era demasiado alta, mientras que la cantidad de células CD4 era muy baja. Estaba en un estado crítico.

Recuerdo claramente las palabras de la doctora: «Lamento decirte que te encuentras en una etapa de sida, por ello debemos de empezar con el tratamiento necesario».

La situación de Carlos requería el tratamiento médico de manera urgente. Encontrar la clínica o consultorio adecuado para iniciar la terapia le llevó casi un mes: un periodo que para él fue más que eterno y complicado. Después de ese lapso, finalmente había llegado al lugar donde iniciaría un nuevo estilo de vida.

Apegado al tratamiento

Con el objetivo de disminuir su carga viral y salir de la etapa de sida, Carlos se sometió a un tratamiento que consistía en el consumo de cinco pastillas diarias: tres por la mañana y dos por la noche. Tres meses después de haber iniciado la terapia, su nivel de CD4 había aumentado y la carga viral había disminuido hasta el punto de ser indetectable. Desde ese momento hasta su último chequeo (en diciembre de 2018), sigue siendo indetectable.

Carlos es un claro ejemplo de que las personas con VIH pueden llevar un estilo de vida totalmente normal si siguen adecuadamente el tratamiento médico. Recientemente ha terminado la licenciatura y lleva con su pareja (que no vive con el virus) más de tres años.

Mi estilo de vida es tan normal como el de cualquier otra persona: terminé la licenciatura y estoy por titularme. En la vida sentimental estoy muy estable; desde hace poco más de tres años tengo pareja. Él no vive con VIH como yo, pero sabe mucho del tema.

Seguir adecuadamente el tratamiento antirretrovírico garantiza un estilo de vida sano y sin complicaciones. / Foto: El Nuevo Diario

Preocupación por el desabasto

Para Carlos, y para las casi 90 000 personas que viven con VIH y están en tratamiento antirretrovírico, el desabasto de medicamentos representa un riesgo para su salud. Interrumpirlo supone que el virus podría crear resistencia a los fármacos, lo que dificultaría llevar un estilo de vida normal. Además, interrumpir el tratamiento también representa un riesgo de salud para su pareja.

Según mi doctora, la suspensión del tratamiento por más de una semana provocaría complicaciones de salud o, en un caso extremista, la resistencia del VIH al medicamento.

No seguir el tratamiento de la forma correcta facilitaría el desarrollo del VIH en el organismo, lo que daría paso al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Si no se trata a tiempo, podría desencadenar en una serie de problemas en la salud que, de no tratarse a tiempo, causarían la muerte.

[Mi] más grande preocupación es que se complique tanto mi estado de salud que termine como muchos: en la muerte. Y digo como muchos porque lo he vivido con personas cercanas.

Finalmente, Carlos aprovecha para invitar a las personas con VIH y al resto de la población a levantar su voz y exigir a las autoridades que tomen las medidas necesarias para evitar una crisis en la compra y distribución de antirretrovirales a nivel nacional.

Hoy que tenemos la oportunidad de evitar miles de muertes, tenemos que alzar la voz y no quedarnos callados.

Agradecemos a Carlos por compartir una parte muy importante de su vida con los lectores de Homosensual.